Comparativa scooter rueda alta

Si usas tu sccoter a diario y buscas la mejor combinación entre agilidad, confort y rapidez, uno de estos cuatro jóvenes valores de rueda alta puede ser tu mejor alternativa.

Oscar Pena. Fotos: Jaime de Diego -
Comparativa scooter rueda alta
Comparativa scooter rueda alta

Entre los scooter de media y baja cilindrada, la rueda alta es sinónimo de estabilidad. En el caso de los cuatro protagonistas que nos ocupan, también lo es de agilidad y facilidad de conducción. Son los reyes de la ciudad, y te trasladan de un lugar a otro con celeridad y mucha seguridad. Son de fácil acceso al puesto de conducción, transmiten gran sensación de ligeraza en maniobras en parado, disfrutan de asientos muy confortables, y tienen una erguida posición de conducción. A todo ello se suma la buena capacidad de carga en sus diferentes configuraciones, y las prestaciones de unos motores muy modernos que alcanzan los 130-140 km/h sin dilación. Así, con estas interesantes premisas, no es difícil decantarse por un segmento tan atractivo como este. El último en llegar ha sido el Piaggio Beverly 350 ST, que equipa el motor más poderoso y moderno de los cuatro. Es el más adaptado a los desplazamientos inter urbanos, y con su control de tracción aporta un «plus» en seguridad activa desconocido por sus rivales y muy eficaz en puntuales ocasiones. En el lado opuesto, el Honda SH 300 representa el mejor ejemplo de efectivo y sagaz scooter ciudadano. De gran calidad en su terminación, pocas, por no decir ninguna, pega se le puede poner. A medio camino entre ellos el nuevo Peugeot Geostyle 300 aúna capacidad rutera con una notable maniobrabilidad urbana. Mientras, el Benelli Zen Zero 350, simplemente, cumple. Tiene un motor potente y un comportamiento digno en diversas situaciones, pero algunos aspecto le dejan retrasado con respecto a las otras tres protagonistas de esta prueba. También es cierto que es la más económica al estar disponible a un precio de 3.799 €, por los 4.599 € del Honda SH 300 Sport (5.299 € con ABS y Top Box), en su precio actual de promoción; los 4.399 € del Peugeot Geostyle 300; y los 5.675 del Piaggio Beverly 350 Sport Touring equipado con ABS y ASR (5.075 € el modelo básico).

Con nombre italiano y de origen chino, el Zen Zero 350 de Benelli es el más económico de nuestros cuatro protagonistas, y también el más limitados en múltiples aspectos. Entre sus virtudes, destaca el enorme hueco bajo su asiento, capaz de albergar hasta dos casco de tipo integral. Pero hay más. Es un sccoter de aspecto sencillo, que se mueve con agilidad en distancias cortas. El tacto de su motor es el más tosco, y su salida desde parado contundente. Es algo ruidoso y la transmisión algo imprecisa, eso sí, pero su consumo medio de combustible es similar al resto. En su caso ronda los 4,8 litros a los 100 km en la media de nuestra prueba. Sus prestaciones no desmerecen, todo lo contrario, y sigue el ritmo del grupo sin mayores problemas. A sus mandos encuentras una posición de conducción agradable y erguida, con un buen espacio para los pies. El pasajero cuenta con dos estribos metálicos de aspecto discreto. Por otro lado, el asiento es exageradamente duro y muy ancho en su parte delantera, lo que pone en cierto compromiso a los más bajitos a la hora de detenerse por completo y echar los pies al suelo. El cuadro de instrumentos de aspecto deportivo es completo, pero como el resto del conjunto, es, una vez más, de apariencia «económica». Tras la parrilla delantera encuentras un pequeño hueco sin tapa ni llave para transportar algún pequeño objeto y una solitaria, pero muy práctica, toma de corriente de 12v. Y debajo, el tapón de gasolina, que se abre desde el clausor de arranque central. En carretera abierta se mueve con alegría, sus frenos son suficientemente poderosos, aunque carece de ABS (un interesante equipamiento en sus rivales), y los neumáticos originales marca DUPRO se comportan dignamente, aunque no al nivel el resto. Cuando superas los 120 km/h de marcador llega el mayor inconveniente de este scooter. Las vibraciones aumentan considerablemente, y se transmiten tanto sobre la rueda delantera, cuyo tacto empeora, como al tren posterior. De este modo se resiente considerablemente el confort y algo la seguridad rodando al máximo de sus prestaciones.

Es un clásico y a la vez un superventas. El Honda Scoopy SH300 enamora por su facilidad de conducción, su increíble manejo en distancias cortas, sus acabado de alta gama y su silencioso y suave propulsor. Aparte de, por su puesto, su estética y la marca del «ala dorada» impresa en su lateral. Evidentemente también tiene aspectos mejorables, pero en líneas generales es un sobresaliente scooter ciudadano de media cilindrada, y buena prueba de ello es su éxito comercial. Su plataforma plana te permite el acceso al puesto de conducción más rápido y fácil, además de proporcionarte una excelente capacidad de carga para transportar objetos entre las piernas caso de ser necesario. Justo tras la parrilla, encuentras una pequeña guantera sin llave, y a la vista un atractivo cuadro de instrumentos. Sus sensación de calidad general también se percibe en detalles como su buen asiento, por mullido y terminación, sus ensamblajes generales, y su escasa rumorosidad mecánica y de plásticos al rodar sobre firme irregular. Por no hablar de su total ausencia de vibraciones. Sus puntos más flojos, sin duda, son su escaso hueco bajo el asiento (apenas entra un caso de tipo jet, aunque se comercializa una versión con «top Box»), y la poca protección aerodinámica que ofrece de serie. Un aspecto por otro lado intrínseco al SH300, al que siempre puedes poner una pantalla extra caso de verla necesaria. A diferencia de sus rivales, el acceso al depósito de combustible es bajo el asiento, no en la biga central entre las piernas. Personalmente me parece algo más cómodo al no tener que agacharte en cada repostaje. La parte ciclo cumple con nota. Suspensiones firmes y progresivas, unido a una agradable sensación de ligereza y estabilidad, te animan a moverte con dinamismo en la gran urbe y en el extra radio. Su sensación de aceleración y máximas prestaciones no son tan poderosas como en el Beverly 350 de Piaggio, el más poderoso en este aspecto, pero no es menos cierto que son más que suficientes. Por último, y rodando gas a fondo en autopista, puedes llegar a percibir algún balanceo en el tren delantero, en ningún caso preocupante.

En su última versión y animado por el motor de origen Piaggio (el mismo que equipa el Beverly 300), el scooter de origen galo nos ha sorprendido gratamente por la armonía de su conjunto. No puede presumir de ser excepcional en ningún aspecto concreto, pero todo lo hace realmente bien. Así, por ejemplo, se mueve con soltura, aunque no tanto como el Scoopy; tiene una gran capacidad de carga bajo su asiento (caben un casco integral y un jet), aunque no supera al Piaggio y al Benelli; y sus acabados son más que correctos en líneas generales. En este sentido nos gusta el detalle de sus estribos para el pasajero con una pequeña pestaña para poder plegarlos y desplegarlos con los pies, y no con las manos, como has de hacer en la mayoría de sus rivales. Además cuenta con toma de 12v, una pequeña guantera con llave tras la parrilla frontal, y un asiento en dos alturas bien diferenciadas que ofrece un elevado confort y una erguida posición de conducción. El cuadro de instrumentos es muy vistoso y completo, combinando información analógica y digital. Y la pequeña pantalla situada en la parte frontal protege frente a las inclemencias más de lo que parece, siendo algo más que simbólica. En carretera su parte ciclo se comporta notablemente, sin reseñables sensaciones de flotación ni impresiones parecidas cuando ruedas aprovechando todo su potencial, dicho sea de paso algo inferior al de sus rivales. así, es suficientemente estable y además las vibraciones que llegan al conductor y pasajero son realmente discretas. El propulsor no corre como el del Piaggio Beverly 350 (este recordemos que equipa la evolución del usado en el Geostyle), ni responde con la misma contundencia, pero una vez más y como sucede con el Scoopy, es más que suficiente para el fin al que va dirigido y para la mayoría de los usuarios. Y en general hay que señalar que los cuatro se resienten bastante en sus cifras de prestaciones al circular a dúo. Aparte, es un «pelín» ruidoso mecánicamente y su consumo es algo menos elevado que en el propio Beverly 350, siendo en realidad todos muy parecidos en este aspecto (4,7 litros cada 100 km contra 4,9 litros).

La última remodelación del conocido Beverly consuma la producción de un sccoter de «rueda alta» de primera clase. Por cualidades y configuración, más parece un scooter GT o «Gran Turismo», que un versátil ciudadano de media cilindrada, como mejor hace referencia su apellido Sport Touring. Y así se siente al tomar sus mandos. La calidad de su terminación, la elegancia de sus líneas, el gran hueco bajo el asiento (entran justitos dos cascos integrales), o el amplio parabrisas delantero, no esconden un scooter ágil y perfectamente adaptado al ambiente urbano. Su rueda alta y cotas son es un factor determinante en este sentido, y con una posición de conducción erguida, rápidamente le coges la medida para moverte entre el tráfico con gran soltura. Su mayor sensación de peso con respecto a sus rivales no es condicionante fundamental, si bien es cierto que a los mandos del Scoopy, por ejemplo, es más fácil y rápida la adaptación al conjunto. Y está mejor adaptado al denso tráfico ciudadano de las horas punta. Por otro lado, goza de una protección aerodinámica excelente, la mejor del lote gracias a su elevada pantalla y ancha parrilla delantera con deflectores de aire, y un elevado confort. Y eso que no es precisamente el scooter  de estos cuatro que mas espacio ofrece para los pies en la plataforma. Pero luego su excelente asiento y solidez de chasis y progresividad y suavidad de suspensiones a alta velocidad compensan este detalle. Además, hay que valorar de él muy positivamente su mayor nivel tecnológico. Y es que a un eficaz sistema de frenada combinada equipada con ABS se suma un eficiente control de tracción denominado ASR. No es como los conocidos «al uso» entre las súper deportivas, y en su caso no busca bajar los tiempos por vuelta, sino aumentar la seguridad activa. El caso es que es realmente eficiente al acelerar desde parado por ejemplo sobre firme mojado o deslizante, o de ambos, como suele ocurrir sobre los pasos de cebra de nuestras ciudades en días lluviosos, pues controla perfectamente la tracción de la rueda trasera en todos los casos. Eso si, su precio de acceso también es superior al de sus rivales.

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