Yamaha T-Max 500 2008

Yamaha renueva su scooter más popular: el T-Max 500. Era cuestión de tiempo, el Yamaha T-Max tenía que evolucionar y aquí está el resultado. El deportivo por excelencia se renueva, se perfecciona y se pone al día para seguir siendo la referencia que siempre ha sido, ahora «max» T-Max que nunca.

Roberto Ruíz -
Yamaha T-Max 500 2008
Yamaha T-Max 500 2008

Por fin ha llegado. Se han escrito ríos de tinta imaginando e inventando el futuro Yamaha T-Max, la evolución que Yamaha tendría que hacer algún día, el sucesor al trono, la referencia entre los scooter deportivos. Tras su presentación en Japón  por fin lo hemos podido poner a prueba aquí, en nuestro terreno, en las carreteras que ya no tienen secretos para nosotros, y no sólo eso, sino que hemos puesto frente a frente al nuevo T-Max y al «viejo» T-Max, comparando prestaciones, comportamiento, sensaciones, equipamiento...

Mismo propulsor, nuevas exigencias

Al final, y desmintiendo las teorías sobre un posible aumento de cilindrada, el T-Max mantiene casi intacto su motor, con el mismo cubicaje y una potencia casi idéntica. Si lo piensas bien no es ninguna decepción y si eres el orgulloso propietario de un T-Max sabrás que su motor, tal como es, ya es una verdadera delicia, por lo que ¿Para qué cambiar lo que ya era bueno? Yamaha no ha querido entrar en la guerra del Gilera GP800 y sus 200 km/h, con unas prestaciones más modestas el japonés lo tiene todo para continuar en lo más alto de su categoría.

Sí ha sufrido ligeros retoques de adaptación a las nuevas normativas de emisiones (Euro3) y, aunque estudiando la tabla de prestaciones no se ha dejado notar, sí es cierto que al tacto el nuevo T-Max parece algo más «manso» que su versión anterior. Eso sí, en una unidad con apenas 400 kilómetros, por lo que seguro que el rodaje y el paso de los kilómetros hará despertar toda su «bravura». El motor, con los mismos 499 cc, declara a penas 1 CV menos que antes, por lo que si quieres respuestas más vale centrar la atención en la transmisión y, para eso, de multitud de opciones está el mercado auxiliar lleno.

Equipamiento exclusivo

Pero su verdadero cambio lo encontramos también dentro y muy escondido. El chasis de tubos de acero que hasta ahora sostenía al T-Max ha sido sustituido por un chasis de aluminio mucho más moderno, ligero y compacto. Como ocurre en el Majesty 400, el primero con bastidor de aleación ligera, no se deja ver por ningún lado y se desaprovecha la oportunidad de lucir un elemento tan bonito y exclusivo. Una lástima.

Pero lo que cuenta es que su objetivo lo consigue, menos kilos y menos espacio utilizado que aprovecha el depósito de combustible para aumentar su capacidad en un litro más. La rigidez está garantizada y demostrada. Igual que su ligereza pues, comparado con el anterior T-Max, el conjunto ha adelgazado hasta 11 kilos, lo que se nota tanto en marcha como en parado Sin embargo resulta curioso nada más subirte en esta nueva versión que, aunque se nota y bastante esos «kilitos de menos», cuesta algo más mover la dirección, como si pesara más delante al girar el manillar.

Es cierto que en el reparto de pesos puedes ver que ahora carga muy poco más sobre el tren delantero, algo insignificante, por lo que... ¿Es cosa de kilos? No, de pulgadas. Exactamente las 15 que mide ahora su rueda delantera, las mismas que la llanta trasera. Con una pulgada más delante se gana estabilidad aplomo y seguridad a ritmo rápido, sobre todo teniendo en cuenta su marcado espíritu deportivo, y si el TMax siempre ha sido el scooter «más moto» que podías encontrar ahora lo es más todavía. Por desgracia esto también hace que pierda en su lado «más scooter»: su agilidad es algo más torpe que antes por lo que no agradecerás demasiado este cambio si luchas diariamente contra el pesado y lento tráfico urbano.

A ese mejor comportamiento deportivo también ayuda la nueva horquilla con la que ahora cuenta el tren delantero, equipada con barras de 43 mm (antes 41) y con todo el tacto y toda la precisión que necesitas cuando el T-Max saca su carácter. Toda esta rigidez permite montar un equipo de frenos «serio» y de categoría, con dos discos de 267 mm mordidos por pinzas de cuatro pistones (antes dos), y que sin duda en esta peculiar comparativa entre hermanos de sangre veterana. Ahora la frenada es mucho más potente, más enérgica y más eficaz, con buen tacto y transmitiendo toda la confianza en las apuradas más exigentes. Si a este completo tren delantero sumamos una suspensión trasera «de verdad», es decir, con un motor firmemente anclado al chasis, no flotante, y con un basculante ligero, el resultado dinámico no puede ser más que excelente.

Agresivamente práctico

Que el nuevo T-Max apuesta por una estética más agresiva no es ningún secreto, no hay más que ver sus líneas aerodinámicas, su afilado colín o incluso la nueva ubicación del escape, más alto y con mucho más protagonismo. El T-Max es un scooter deportivo, descarado, y ahora lo es más que nunca. La remodelación de todos sus plásticos permite una buena penetración y mejor protección aerodinámica que antes, aunque eso sí, no hay como un día de frío para acordarnos de que las manos también existen y que quedan totalmente expuestas a los elementos.

Este cambio de imagen también incluye unos nuevos remates metálicos para las plataformas de los pies, imprimiendo una estética más sport, tal y como ocurre con el nuevo cuadro de instrumentos. Ahora éste cuenta con un diseño más moderno, con un gran velocímetro central, dos esferas más para combustible y temperatura del motor y una pantalla digital para todo lo demás, incluido el cuentarrevoluciones, una decisión cuestionable dada su baja visibilidad. Aunque el diseño del cuadro del modelo anterior quede algo desfasado si lo comparamos con el del nuevo no hay como un buen tacómetro de aguja para saber a qué régimen circulamos en todo momento.

Pero no todo es diseño en este nuevo Yamaha, también su lado más práctico, su lado más scooter, ha sido tenido bien en cuenta. Para empezar nos llama la atención que, por fin, la marca se ha decidido a montar unas manetas regulables en su buque insignia, una ausencia incomprensible en un scooter de su precio. También la capacidad de carga «rápida» se ha aumentado con una segunda guantera situada en el lado izquierdo, ahora disponemos de dos y su capacidad ha aumentado notablemente. La mala noticia es que ninguna de ellas cuenta con cerradura, por lo que mucho ojo con olvidar cosas en su interior.

También su hueco ha sido rediseñado, algo más capaz ahora según la marca, aunque siga sin ser posible guardar dos cascos integrales en su interior. Con uno dentro aún quedará espacio para varias más cosas y sus formas rectangulares nos permiten llevar con nosotros un maletín o incluso un ordenador portátil. El T-Max es sin duda el rey de reyes, siempre lo ha sido y ahora se ha actualizado para seguir siendo la referencia
durante unos cuantos años más. Durante 2007, de enero a noviembre, fue el scooter de más de 250 más vendido con diferencia, con un total de 2.627 unidades a pesar de un precio que también marca la diferencia. Ahora es más ecológico, más deportivo, más agresivo y más exclusivo gracias a su nuevo chasis. Más práctico y confortable pero igual de excitante que siempre. ¿Su precio? Una buena noticia: es apenas 100 euros superior al anterior.

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