Viaje en moto hasta los confines de Rusia (2ª parte)

Atravesar Ucrania camino de Moscú fue todo un desafío, pero mayor aún fue cruzar Rusia de un extremo a otro camino de Vladivostok, mi puerto de destino en los confines del país..

Sonia Barbosa

La carretera abierta y solitaria en la remota Rusia.
La carretera abierta y solitaria en la remota Rusia.

Los requisitos para traspasar la frontera de Ucrania fueron básicamente dos (aparte de tener el pasaporte en regla). Por un lado, el test PCR realizado entre las 72 horas previas a la entrada y con resultado negativo. Y, por otro, un seguro tramitado por una compañía ucraniana. Personalmente opté por EKTA Insurance donde, por 17 euros, me hicieron un seguro durante 20 días que me cubría los gastos si enfermara de COVID-19.

Las infraestructuras son muy pobres, calles repletas de socavones, otras sin asfaltar. Chernivtsi, bastante cerca de la frontera, podría ser un buen lugar para quedarse. El Leoton Hotel, junto a un aeropuerto en el que no se oye nada de tráfico aéreo, podrá serviros de lugar de descanso. Eso sí, cada vez será más difícil encontrar lugares con gente que hable inglés y este, precisamente, no es uno de ellos.

Históricamente, como centro cultural y arquitectónico, Chernivtsi fue incluso apodada como “La Pequeña Viena” y, además, está hermanada con otras siete ciudades en todo el mundo.  Estamos en un país cuya moneda oficial es la grivna que equivale a 0,032 euros algo que nos beneficiará mucho durante nuestra estancia. Aproximadamente hay unos tres kilómetros al centro desde el hotel los cuales, después de llevar varios días sobre la moto, podrían hacerse perfectamente dando un paseo para impregnarnos mejor del lugar, observar las calles, las casas, interactuar con las personas.

Un momento de descanso en la ruta
Un momento de descanso en la ruta

La capital del país, Kiev, está a unos 530 kilómetros pero, debido  la gran cantidad de tramos en obras y el mal estado de las carreteras en algunas poblaciones, siete horas y media aproximadamente de conducción no nos las quitará nadie. La llaman “la ciudad de las cúpulas doradas” y no es para menos pues numerosos edificios, entre ellos, el Monasterio de las Cuevas, lugar de peregrinación del siglo XI, incluye varias iglesias con cúpulas de este estilo. Como en toda gran ciudad, dependiendo de dónde nos alojemos, veremos el lado más oscuro o más bello de la misma. Precios más que asequibles en sitios como el Druzhba Hotel os permitirán alojaros en un lugar limpio por poco dinero.

Nos veremos asombrados por el buen estado de la E-101 hasta llegar al puesto fronterizo con Rusia. Serán unos 340 kilómetros de disfrute después del calvario atravesado hasta llegar a Kiev y, una vez superados los exhaustivos controles rusos, en donde podréis pasar tranquilamente tres o cuatro horas de interrogatorios y papeleos (es necesario visado), una buena opción para alojarse será la localidad de Briansk donde el Art Hotel, a la entrada de la ciudad, con una excelente relación calidad-precio, cumplirá todas vuestras expectativas.

Rusia, al fin

Hemos entrado en el país más grande del mundo en el que la diversidad de paisajes, pese a ello, no es tan exagerada como en otros países. En ocasiones, recorreremos kilómetros y kilómetros con la sensación de que no avanzamos. En Briansk estamos a tan solo 380 kilómetros de Moscú, en donde el caos se presentará en las carreteras más intensamente que en otros lugares. Conducir por Rusia es toda una experiencia y hay que andar con mil ojos. Al deteriorado estado de su red viaria se suma el comportamiento alocado de unos conductores que no parecen temerle a nada.

Ubicada en el río Moscova de donde adquiere su nombre, en su centro histórico está el Kremlin, un complejo que alberga al presidente y los tesoros de los zares en la Armería. La Plaza Roja es todo un icono simbólico no solo de la ciudad sino también del país, la Catedral de San Basilio, el Museo Histórico Estatal. Nos chocará el ver, por un lado, lugares de mucha ostentación a lugares en donde la pobreza está latente. Aun así, he llenado el depósito de mi moto en este país (16 litros) con 7 euros, lo cual indica que el nivel de vida, en términos generales, es mucho más bajo.  

Todos los carteles están en alfabeto cirílico
Todos los carteles están en alfabeto cirílico

De camino a San Petersburgo podemos hacer una parada en la ciudad de Klin, a unos 100 kilómetros al noroeste de la capital, donde podremos visitar la casa del compositor Tchaikovsky. Poco a poco hemos ido avanzando el huso horario y ya nos encontramos a 3 horas más del que sería en España. Y llegamos así a  la impresionante ciudad de San Petersburgo, en el mar Báltico, fundada por Pedro El Grande en 1703. Se la conoce como la “Venecia del norte” y en ella podréis atravesar más de 400 canales. Es la segunda ciudad más importante de Rusia y su centro histórico ha sido designado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En varias ocasiones cambió de nombre, se llamó Petrogrado y en 1924 recibió el nombre de Leningrado, en honor a Lenin. En 1991 volvió a llamarse San Petersburgo. El Museo del Hermitage, ubicado en el centro de la ciudad, está considerado uno de los mayores museos del mundo. Sobra decir que necesitaréis varios días para recorrerla (yo estuve cuatro y me quedaron muchas cosas aún por visitar). Entre algunos de los imperdibles de esta ciudad podemos decir que está la Avenida Nevsky, la Catedral de San Nicolás, Catedral de San Salvador de la Sangre Derramada, Fortaleza de San Pedro y San Pablo, Iglesia de San Basilio... Nos sobrarán opciones para alojarnos o  degustar su exquisita comida. Personalmente opté por un hotel cápsula, el Inbox, en el cual me alojé los cuatro días (3 noches) por 49 euros con desayuno incluido. Sin duda, una nueva experiencia que, seguramente, repetiré.        

Es en San Petersburgo donde se inicia la icónica carretera Transiberiana que cruza Rusia hasta llegar a Vladivostok, en el mar de Japón durante unos 11.000 kilómetros y está considerada como una de las carreteras más largas del mundo. En Rusia se paga antes de repostar y en vez de decir la cantidad de dinero que quieres echar, tienes que decir los litros. Así que es importante saber los litros que tiene el depósito de nuestra moto (aunque si se pasan lo devuelven). El precio de la gasolina (92 y 95) está entre aproximadamente 41 rublos (0,48 euros) y 50 rublos (0,59 eur). Hasta llegar a Ulán-Udé, el tráfico es muy intenso (sobre todo camiones) con lo cual, en muchos momentos, nuestra conducción se verá  obstaculizada por su presencia (falta de visibilidad, turbulencias..) y, si a ello le añadimos el mal estado de las carreteras en algunos tramos, todo ello hace que conducir por este país se convierta en una experiencia inigualable a todo lo anteriormente vivido. Todo un reto incluso para los conductores más experimentados.

No tendréis problema en encontrar gasolineras puesto que, por regla general, no escasean. En Kostromá, población a la que se conoce como la patria de la dinastía imperial rusa, podréis visitar el monasterio Ipátiev, cuna de los Romanov. Nizhni Nóvgorod, a 400 kilómetros de Moscú, se ubica en la confluencia de los ríos Oká y Volga y, fundada en 1221, es una de las ciudades artesanas y comerciales más antiguas de Rusia. Sin duda, será un imperdible en nuestro viaje por la Transiberiana.

Transiberiana

La M7 será la que nos llevé hasta Kazán, capital de la República de Tartaristán, a unos 400 kilómetros. No debemos olvidarnos de un detalle a tener en cuenta y es que las carreteras en Rusia están plagadas de radares. A orillas de los ríos Volga y Kazanka, se encuentra esta ciudad  la cual está considerada como la tercera capital rusa. Siguiendo la misma M7 y, a poco más de 500 kilómetros, llegaremos hasta Ufá, capital de la República de Baskortostán y recorreremos la Ural Highway en la M5 para llegar hasta Chéliabinsk, en el centro de Eurasia. Dato curioso es que, desde el punto de vista geológico, una mitad de la ciudad se encuentra en Siberia y la otra en la zona Ural, unidas por el puente Leningradsky. En su escudo, está dibujado el camello como recordatorio de que por aquí antes pasaba la vía comercial de la India.

Omsk será nuestro siguiente destino y para llegar a él iremos bordeando la frontera de Kazajistán por la P-254 y la P-402 durante, aproximadamente,  920 kilómetros. El intenso tráfico de camiones continúa y ya veremos muchos con la matrícula kazaja. En Omsk nos hallamos ya en la Siberia oriental y la encontraremos a orillas del rio Irtysh. Fue a fines del siglo XIX cuando el Transiberiano conectó Omsk con la parte europea de Rusia. La oferta hotelera es diversa y para todo tipo de bolsillos con lo cual no tendremos problemas a la hora de encontrar alojamiento. De hecho, en muchas ocasiones, aquellos más rezagados a quienes les dé pereza adentrarse en las ciudades, siempre encontrarán un montón de hoteles de carretera a lo largo del trayecto cuyos estacionamientos estarán plagados de camiones.

El lago Baikal
El lago Baikal

La tercera ciudad más grande de Rusia será nuestra siguiente parada y no es otra que la capital de Siberia, Novosibirsk (la Nueva Siberia). Fundada tardíamente, en 1893, tiene el récord Guinness de ser la ciudad que ha alcanzado el millón de habitantes en menos tiempo (tan solo 70 años). Señalar como curiosidad que tiene el puente de metro más largo del mundo con 2.142 metros  de largo y que, abierto en 1986, llega a estirarse 50 cms de invierno a verano, debido a las grandes diferencias de temperatura. En Siberia, en diciembre se han llegado a registrar temperaturas de -50⁰C  y se recomienda viajar a esta zona de Rusia entre los meses de junio, julio y agosto.

Después de varios días en el país, me fui dando cuenta de que la frialdad de las gentes de Moscú o San Petersburgo comenzaba a dejarse de lado aquí y se me ocurrió preguntarle a un ruso el porqué de ello a lo cual me respondió que “aquí los inviernos son muy duros y estamos acostumbrados a ayudarnos los unos a los otros porque no nos queda otra”.

El paisaje en esta zona está impregnado de las casas tradicionales de madera o “izbas” que, desde el siglo XV, comenzaron a ornamentar sus portadas y ventanas con impresionantes tallas de madera que dibujaban rebuscadas formas geométricas. Seguimos avanzando por la extensa Siberia y en Krasnoyarsk, después de 800 kilómetros por la P-384 y la P-255 y más de 11 horas de conducción, pararemos en esta bella ciudad, el puerto más grande de Siberia sobre el río Yenisei,  para admirar sus altas montañas, cañones profundos, siempre rodeados de la taiga. Allí conocí a Anna, una joven que regenta uno de los muchos hoteles de la ciudad y cuya amabilidad y buena cocina siempre recordaré.

3aDOBLE pequeña
3aDOBLE pequeña

Irkutsk, a unos 520 kilómetros de Ulán Bator, capital de Mongolia, nos sorprenderá por su enorme tamaño. Necesitaremos más de un día para recorrerla y, después de visitar lugares como el Arco de la Puerta de Moscú, el edificio de la Llama Eterna, Plaza Kirov, iglesia de San Salvador... Podremos deleitarnos con un estupendo atardecer desde alguno de sus miradores sobre el río Angará, río que nace del cercano lago Baikal y que, con su profundidad de 1.640 metros, es el más profundo del mundo. Etimológicamente significa “Lago Rico”. Más de 500 cursos fluviales lo alimentan pero solo uno nace de él, el Angará. Uno de los tramos más pintorescos de la ruta ferroviaria del transiberiano tiene lugar en el Baikal durante el viaje que se realiza entre Irkutsk y Ulán Udé, nuestra siguiente parada.

El lejano Oriente

Desafortunadamente, durante mi estancia, en esta zona de la República de Buriatia, hubo un brote de Covid-19 y tuve que realizar un test PCR para poder acceder a los hoteles, pues así lo requerían. Su pueblo autóctono, los buriatios, son los herederos del imperio fundado por el mismísimo Gengis Kan. En Ulán Udé nos encontraremos una gran diversidad cultural y étnica: rusos, ortodoxos, buriatas y budistas conviven allí y podremos degustar comida casera en las “stolovaya” o cantinas a muy buen precio. En la Plaza Central se levanta la gran cabeza de Lenin, algo que se repetirá en otras ciudades como Chitá, por ejemplo. En esta última visité un mirador a las afueras desde donde obtuve una espectacular panorámica y, por supuesto, el Museo de los Decembristas, ubicado en la iglesia de San Miguel. Fueron estos los primeros intelectuales de la historia de San Petersburgo y Moscú que intentaron forzar los cambios en el imperio zarista para lograr mayores libertades individuales, instaurar una especie de monarquía parlamentaria al estilo europeo y abolir la servidumbre. Una visita imperdible para quien visite Chitá.

Y nos vamos hasta el lejano Oriente para conocer Jábarovsk, la capital y ciudad más poblada del krai de Jábarovsk. Se encuentra a tan solo 25 kilómetros de la frontera con China, entre los ríos Amur y Ussuri y es la segunda más poblada de esta zona de Rusia después de Vladivostok. Como curiosidad mencionar que no se ha podido construir ninguna red de metro debido a la gran cantidad de ríos subterráneos. La Plaza de Lenin es uno de los principales puntos de nuestra visita y numerosos museos salpican la ciudad. La Catedral de la Transfiguración, con una altura de 96 metros, se convierte en la tercera más alta de Rusia y se encuentra en esta ciudad. Allí conocí a las “Blue Witches” o Brujas Azules, un moto club de chicas liderado por Dasha y Olga, quienes me acogieron en su casa y me enseñaron esta preciosa ciudad en la que, en su compañía, disfruté un estupendo atardecer.

Vladivostok
Vladivostok

La última etapa del viaje es la que une esta ciudad con Vladivostok (última parada del Transiberiano), recorriendo la A-370 durante unos 750 kilómetros que nos llevarán, como es lógico por esas carreteras destrozadas, a  unas 10 horas de conducción. Estamos en las fronteras de China, Corea del Norte y junto al mar de Japón. Es la capital de la región de Primorie y muy importante desde el punto de vista científico y cultural a nivel mundial. Abundan las zonas verdes y las calles son auténticas montañas rusas con lo que conducir por ella es toda una experiencia.

Han sido 17.000 kilómetros atravesando Italia, Grecia, Bulgaria, Rumanía, Ucrania y la Federación Rusa. Realicé todo el viaje con los mismos neumáticos, los Continental TKC70 (delantero) y TKC70ROCKS (trasero). A medida que me alejaba de Europa el nivel de vida bajaba con lo cual los precios de los hoteles o restaurantes disminuían. Tal fue así que llegué a degustar un menú de dos platos y postre por 1,5 euros.

Fueron 39 días de viaje plagados de infinidad de sensaciones las cuales he dejado plasmadas en mi próximo libro “La chica que tenía prisa por ver el mundo”, el cual ha sido escrito “in situ” a modo de diario y que en breve podréis adquirir. No obstante, para todos aquellos que deseen hacer ya su reserva pueden hacerlo en el siguiente enlace a través de mi campaña de Crowdfunding: https://www.lanzanos.com/proyectos/la-chica-que-tenia-prisa-por-ver-el-mundo/

Enlaces de interés: https://www.conociendoitalia.com/visitar-y-conocer-pompeya-en-un-dia/

https://www.atenas.net/meteora

https://www.guialowcost.es/que-ver-sofia-guia-mapa-gratis/

https://www.larumania.es/monumentos-de-rumania-que-ver-en-rumania/castillo-de-bran-el-castillo-de-dracula

https://www.viajarabucarest.com/

http://www.exteriores.gob.es/Embajadas/KIEV/es/Embajada/Paginas/Recomendaciones.aspx?IdP=189

https://www.rusia.travel/

Rusia en solitario.

Galería relacionada

Viaje en moto hasta los confines de Rusia

Archivado en:

Relacionado

Viaje en moto hasta los confines de Rusia (1ª parte)