¿Cómo preparar los exámenes teóricos de la DGT?

Aunque no son muy complicados, hay que llevarlos bien preparados para poder acceder al examen práctico

Profesor preparando a sus alumnos para los exámenes teóricos con test de la DGT. Fuente: iStock/bokan76
Profesor preparando a sus alumnos para los exámenes teóricos con test de la DGT. Fuente: iStock/bokan76

Aunque una persona sea buena con los estudios , en el momento de hacer los exámenes de la DGT probablemente surjan los nervios y eso provoque que no se llegue a superar una prueba para la que estaba sobradamente preparada.

Así pues, lo mejor será mantener la calma y tener en cuenta una serie de consejos que facilitarán una tarea tan rutinaria como, en ocasiones, complicada.

Recomendaciones para superar el examen teórico

Todo lo relativo al examen de la DGT es similar cuando se trata de coches y de motos, ya que básicamente se trata de saber circular con los demás vehículos. Así pues, el sentido común y el conocimiento adquirido cada vez que se ha montado en coche o moto como acompañante servirá a la hora de preparar la prueba.

  • Lo más importante es no aprenderse todo de memoria, ya que muchas veces las preguntas exponen situaciones en las que hay que razonar. Por ese motivo, lo mejor es comprender lo que se está aprendiendo.
  • Si no es posible conseguir el paso anterior de manera individual, habrá que acudir a una autoescuela para que lo explique (generalmente este es el primer paso que suele dar la gran mayoría de futuros conductores). Los profesores guiarán para obtener los mejores resultados.
Clase teórica en una autoescuela. Fuente: iStock/bokan76
Clase teórica en una autoescuela. Fuente: iStock/bokan76
  • Hacer muchos tests. Aprender supone entrenamiento y en el caso del teórico de conducir se consiguen mejores resultados realizando test como los exámenes a los que se van a enfrentar en la DGT.
  • Conocer perfectamente cómo es el examen al que se va a enfrentar, cuáles son los tipos de preguntas y cuántos fallos se pueden cometer es clave no solo para afrontar la prueba con mayores garantías, sino también con una tranquilidad que no aportará el desconocimiento.
  • Si no se controla bien, no merece la pena presentarse. No estamos hablando de un examen extremadamente complicado. De hecho, cualquiera que se lo prepare lo aprobará con creces, con lo que no conviene apresurarse y perder una convocatoria (con el gasto económico que eso supone).
  • El día del examen no suele ser recomendable repasar demasiado pues solo surgirán más dudas. Así que es mejor acudir con el material que se requiera y hacer la prueba.
  • Por supuesto, una vez que se tiene delante el examen, hay que mantener la calma. Hay tiempo suficiente para terminarlo, con lo que no hay que apresurarse. 
  • Se deben leer todas las respuestas con detenimiento. Muchas veces hay una palabra como “ocasionalmente” o “siempre” que puede provocar que una respuesta no sea la correcta.
  • Las preguntas en las que se tienen dudas es mejor “saltarlas” y responderlas al final. De ese modo no se perderá tiempo en algo sobre lo que no se está seguro.
  • Como se utiliza una hoja de contestación, una vez que se ha acabado, hay que repasar que cada respuesta es la correcta y va en la pregunta que corresponde. 
  • En ese mismo repaso, lo mejor será centrarse únicamente en leer las más dudosas… aunque la primera respuesta que viene a la cabeza suele ser la más acertada.

Una vez finalizado, es el momento de conocer el resultado… y una vez se apruebe, tocará prepararse el examen práctico.

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