El regreso de Mike Hailwood y la resurrección del TT

Ni en el mejor de sus sueños, los organizadores del Tourist Trophy pudieron imaginarse algo así: que Mike Hailwood regresara a la isla de Man y volviera a ganar.
Juan Pedro de la Torre -
El regreso de Mike Hailwood y la resurrección del TT
Mike Hailwood ganó en su primera carrera en el Tourist Trophy tras 11 temporadas sin correr allí.

A lo largo de la historia del motociclismo hay infinidad de episodios épicos, inolvidables, de esos que se cuentan con los dedos de una mano. Seguro que a cualquiera de nosotros se le ocurre unos cuantos. Pero ninguno como el inolvidable regreso de Mike Hailwood a la isla de Man y su formidable victoria en la carrera de F-TT1.

La última visita de Hailwood a la isla de Man se produjo en 1967. En esa ocasión ganó tres carreras: 250, 350 (Junior TT) y 500 (Senior TT). Después llegó la retirada de Honda en febrero de 1968, y la exitosa gira de Hailwood con las Honda de fábrica en Italia, Reino Unido y Sudáfrica. Recordemos que también llegó a correr el GP de las Naciones con la Benelli 500-4 después de haber hecho los entrenamientos con la MV Agusta 500, pero no tragó con las órdenes del conde Agusta para dejar ganar a Giacomo Agostini.

Meses después dijo adiós a las motos en pos del automovilismo, pero tuvo breves apariciones sobre dos ruedas en Daytona, corriendo con BSA en 1970 y 1971, sufriendo sendas averías, y su última carrera motociclista fue en Silverstone, en 1971, en una prueba internacional, donde alquiló una Yamaha TR3 350 a Paul Smart. Se presentó el domingo por la mañana, hizo diez minutos de entrenamiento y salió a carrera desde el fondo del pelotón para terminar cuarto, por detrás de Giacomo Agostini y la MV Agusta de fábrica, Jarno Saarinen y John Cooper. El que tuvo, retuvo, que diría un castizo…

El regreso de Mike Hailwood y la resurrección del TT

Mike Hailwood y el Surtees F2. Corrió con el equipo de John Surtess tres temporadas.

Para entonces su mundo eran los coches. Ya en su época en MV Agusta, Hailwood había disputado algunas carreras de Fórmula 1, y tras retomar a las cuatro ruedas con carreras de F-2, en 1971 firmó con el equipo de John Surtees, donde permaneció hasta 1973. Precisamente ese año protagonizó un hecho que habla de su calidad humana. En Kyalami, el coche de Clay Ragazzoni se incendió tras un accidente, y se convirtió en una bola de fuego. Hailwood paró al lado y arrancó el cinturón de seguridad del piloto suizo para ayudarle a salir, un gesto que le salvó la vida. Al propio Hailwood le empezaron a arder los guantes y el calzado, y cuando los pudo apagar regresó a boxes como si tal cosa, con el mono chamuscado y humeando. Todo el mundo lo elogió, pero él quitó importancia a su gesto: “Cualquier bombero habría hecho lo mismo”, dijo.

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Al año siguiente firmó con McLaren, era su gran oportunidad, pero sufrió un terrible accidente en Nürburgring en el que se destrozó una pierda y perdió movilidad en el tobillo derecho. Las carreras de coches se habían acabado para él. Con 34 años y una buena fortuna, se retiró a Nueva Zelanda a disfrutar de su familia.

Temporada australiana

Alguien con un espíritu tan competitivo como Hailwood no podía conformarse con llevar una vida normal. En Auckland se convirtió en socio de McLaren Marine, especializado en motores para navegación. A mediados de 1977 se planteó regresar a la competición. Contactó con Ted Macauley, periodista del diario Daily Mirror, que le había ayudado a escribir su biografía años atrás, y le contó su plan secreto, tan secreto que ni siquiera se lo había revelado a Pauline, su esposa: correr el Tourist Trophy.

No iba a ser un regreso a ciegas. Hailwood se preparó concienzudamente realizando varias carreras en Australia. A final de año disputó las Castrol Six Hours, en Amaroo Park , con una Ducati 750 SS y un piloto amateur llamado Jim Scaysbrook como compañero, quedando en sexta posición, y segundos en 750.

En abril de 1978 prosiguió con su plan de preparación. Con el apoyo de Yamaha corrió en Bathurst con una TZ 750, además de disputar la carrera de Production 750 con una Ducati. Para entonces, todo el mundo era consciente de su regreso, y allí donde acudía Hailwood se daban cita miles de aficionados para verlo en acción. Era imposible pasar desapercibido. Las noticias sobre sus resultados se esperaban con interés en Reino Unido, aunque algunos periódicos británicos parecían regodearse en sus dificultades. “¡Hailwood humillado!”, titularon tras el noveno puesto obtenido en Bathurst –con victoria para Hideo Kanaya con la Yamaha 500 oficial-, donde tuvo problemas con el casco en la prueba principal, aunque después ganó la carrera de Production 750.

El regreso de Mike Hailwood y la resurrección del TT

Antes de viajar al TT, Hailwood se preparó a conciencia en Australia.

Después, en las Tres Horas de Adelaida, tuvo múltiples dificultades. El excesivo consumo de la Ducati 900 hizo que entrara en boxes a tres vueltas del final cuando peleaba por la quinta plaza con Graeme Crosby, finalizando en novena posición.

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Regreso a la isla de Man

Su regreso al TT iba a ser de lo más ambicioso. Planeó correr en el Senior TT, F-TT1, Classic TT (750) y Lightweight 250. Consciente de que no podía echar por tierra su reputación con un mal resultado, Hailwood y Macauley contactaron con Steve Wynne, distribuidor Ducati en Manchester, para conseguir una moto para la carrera de F-TT1, una Ducati NCR 900, que fuera suficientemente competitiva pero con la que tampoco se viera comprometido por completo. Para disponer de esa montura, Hailwood prácticamente se ofreció a correr por una cantidad ínfima, algo que pilló completamente por sorpresa a Wynne.

De haber corrido con la moto oficial de Honda Britain, como Phil Read, habría estado obligado a ganar, pero con la Ducati, en cierto modo, se cubría las espaldas. En las demás categorías Yamaha pondría a su disposición sendas TZ 250, 500 y 750, creando la escudería Martini Hailwood Racing.

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Con las Yamaha, Hailwood no tuvo mucho éxito.

La última vez que Hailwood corrió en la isla de Man fue en 1967. Habían pasado once años, y aunque el Mountain Course mantenía su trazado de entonces, el mismo que se venía empleando desde 1911, Hailwood tendría que aprender a adaptar sus referencias de entonces a la realidad de 1978. En su último triunfo en el Senior TT en 1967, Hailwood marcó una media de 105,62 mph, mientras que Read había ganado el Senior TT de 1977 con una Suzuki RG 500 a una media de 106,97 mph, y Joey Dunlop se impuso en el TT Jubilee a 108,86 mph. No había grandes diferencias en las marcas, pero sí en las sensaciones.

El Tourist Trophy estaba necesitado de un revulsivo y la presencia de Hailwood fue recibida como agua de mayo. Tras perder el Mundial de Velocidad en 1977, las carreras de Fórmula-TT no dejaban de ser un evento local, lo que abocaba al TT a un futuro poco esperanzador. Con Hailwood y Read en la carrera de F-TT1 se aseguraban el tirón popular, complementado con la llegada de algunos talentos de los grandes premios, como el norteamericano Pat Hennen, que peleaba con Kenny Roberts y Barry Sheene por el liderato del Mundial de 500, o el exótico campeón de 350 Takazumi Katayama, que correrían en el Senior TT.

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La presencia de Hailwood y Read en la carrera de F-TT1 iba a ser el plato fuerte, pero no dejaba de tener sabor a pasado, como si ambos volvieran a ajustar viejas cuentas, como el título de 250 de 1967, resuelto en los despachos. “¡Te veré en la isla de Man… detrás de mí!”, decía el telegrama que Read envió a Hailwood cuando confirmó su regreso al TT. Hailwood le respondió: “¡Eso será cuando esté a punto de doblarte!”. Los periódicos y las revistas se frotaban las manos.

Victoria a la primera

La primera carrera del TT de 1978 era, precisamente, la prueba de F-TT1. Read arrancó el primero, y Hailwood salió 50 segundos después. En la primera vuelta, Hailwood hizo su mejor marca personal en el TT: 109,87 mph. Había dejado claro que salía dar lo máximo, aunque personalmente creía que, con suerte, podría acabar entre los cinco o seis primeros. Durante la segunda vuelta, acercándose a Ramsey, Hailwood se puso a rueda de Read, que padecía problemas en su Honda, y a la entrada de Parliament Square, Hailwood lo superó, entre el delirio de los aficionados.

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Read (1) y Hailwood se emparejaron desde Ramsey.

A partir de ese momento, Hailwood y Read rodaron el resto de la carrera juntos, adelantándose en varias ocasiones entre sí, para júbilo de los miles de aficionados que jalonaban los 60 kilómetros de recorrido. Solo por eso, el esfuerzo de viajar hasta ese confín remoto en el mar de Irlanda había merecido la pena. Read apretó tanto la Honda para mantenerse con Hailwood que el motor tuvo una rotura en la quinta vuelta, dejando el camino de la victoria libre a Hailwood, que en su última vuelta a la isla se mantuvo concentrado, mientras los aficionados, conocedores de que era virtual ganador de la carrera a través de Radio Manx, jaleaban cada curva y levantaban sus jarras de cerveza a su paso, celebrando su éxito.

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A sus 38 años ganó de nuevo el Tourist Trophy. Hailwood le endosó dos minutos a John Williams, y casi tres a Ian Richards. Lo celebró de forma modesta, como era él. Aún le quedaba mucho trabajo por hacer, pero el resto de las carreras no le salieron nada bien.

El regreso de Mike Hailwood y la resurrección del TT

Hailwood y la Ducati 900 SS.

En el Senior TT, con una Yamaha TZ 500, Hailwood aspiraba a un buen resultado. Sin embargo, la rotura del amortiguador de dirección le dejó sin opciones. Aun así aguantó hasta el final, logrando terminar, pero en 28ª posición. En la carrera del Classic TT, con la Yamaha TZ 750, se tuvo que retirar al poco de comenzar por un fallo mecánico, mientras que en el Junior TT (250), la moto le dio problemas y solo pudo ser 12º.

El mito del TT

Con su victoria en F-TT1, Hailwood había salvado definitivamente el Tourist Trophy, despertando el interés por esta competición en un periodo especialmente crítico para la carrera. Cuando tomó la determinación de volver a correr en 1979, sencillamente aquello terminó de apuntalar su mito y el del Tourist Trophy. Su planteamiento fue menos ambicioso. Repetiría en F-TT1 con la Ducati, mientras que para el Senior TT y el Classic TT iba a contar con una Suzuki RG 500 con material de fábrica. De hecho, era el mismo chasis con el que Virginio Ferrari había ganado el último Gran Premio de 1978, y el motor empleado por Pat Hennen el año anterior, con el que batió el récord de la isla antes de sufrir su terrorífico accidente en Bishopcourt.

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Hailwood llegó muy tocado al Tourist Trophy. Ducati no se esmeró demasiado en la nueva moto, que dio infinidad de problemas. Una caja de cambios montada al revés provocó una caída en un entrenamiento previo, en el que se dañó dos costillas. Además, dos semanas antes del TT se produjo la muerte de Tom Herron en el North West 200, lo que le dejó moralmente muy tocado.

La carrera de F-TT1 fue mal, con continuos fallos en la caja de cambios y problemas eléctricos. De hecho, la Ducati se paró. Hailwood creyó que era un fallo eléctrico. Dejó la moto aparcada junto a un pub, donde le ofrecieron una pinta de cerveza para refrescarse. Estaba saboreándola, junto a la moto, cuando un aficionado le indicó que la batería se había salido de su alojamiento y se había desconectado. Hailwood la conectó y reemprendió la marcha, sujetando la batería con la rodilla el resto de la carrera, y terminó quinto.

El regreso de Mike Hailwood y la resurrección del TT

Los aficionados aclaman a Mike Hailwood durante el Senior TT de 1979.

Después disputó el Senior TT. La moto dio algún problema a los mecánicos durante las jornadas de entrenamientos, y en la víspera de la carrera rehicieron el motor por completo, y Hailwood corrió sin que hubiera podido probarlo antes. Pero la carrera fue perfecta, a pesar del gripaje del amortiguador de dirección y fallos de encendido en la última vuelta. Fue su 14º triunfo en la isla de Man. Nadie había conseguido ganar tantas carreras en toda la historia del Tourist Trophy.

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Todavía quedaba el Classic TT, donde Hailwood eligió la Suzuki RG 500 para enfrentarse al favorito, Alex George y su Honda de 1.000 cc, que había ganado la carrera de F-TT1. El Classic TT se presentaba como un final por todo lo alto, en el que el ganador del Senior TT y el ganador de F-TT1 estarían cara a cara. Los dos realizaron una carrera memorable. Salieron separados por diez segundos entre sí, y se mantuvieron en ese margen prácticamente toda la carrera. Tras seis vueltas al Mountain Course y 364 kilómetros recorridos, George se impuso por tres segundos a Hailwood, que era la primera vez que hacía segundo en una carrera en el TT.

El regreso de Mike Hailwood y la resurrección del TT

Repostaje con la Suzuki RG 500, durante el Senior TT.

“Ha sido un placer ser segundo detrás de un gran corredor como Alex George. Esta ha sido mi última carrera en la isla de Man”, confesó tras la carrera. Aún tuvo tiempo de hacer alguna carrera más en Reino Unido a modo de despedida. Iba a correr en Mallory Park con una Suzuki, pero problemas con los frenos le hicieron renunciar a la carrera. Después correría en Donington Park, pero sufrió una caída en los entrenamientos y se rompió la clavícula. Operado ese mismo día, el domingo de la carrera abandonó el hospital en contra del criterio médico para acudir a Donington, donde dio una vuelta de honor en un coche descubierto, para despedirse de los miles de aficionados que acudieron a verlo. Fue su adiós definitivo a las carreras.

Próximo episodio:

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