¿Qué fue de los carenados dustbin?

En la década de los 50, en los albores del mundial, cualquier moto que quisiera ganar debía montar uno de ellos.

Una Moto Guzzi con uno de los carenados dustbin. Fuente: iStock/ermess.
Una Moto Guzzi con uno de los carenados dustbin. Fuente: iStock/ermess.

Los amantes del motociclismo clásico probablemente conozcan a la perfección los carenados dustbin que cubrían las motocicletas en los años 50 hasta hacerlas parecer una especie de huevos rodantes.

Sin embargo, habrá muchos aficionados a las motos que ni siquiera se imaginen que algo así haya participado en algún momento en el Campeonato Mundial de Motociclismo. A fin de cuentas, quien sepa algo de inglés sabrá que el nombre de dustbin viene a significar cubo de basura. Y es que para muchos eso era lo que parecían estos carenados diseñados para ganar velocidad gracias a la aerodinámica.

Objetivo: más velocidad

No cabe duda de que la Segunda Guerra Mundial frenó la evolución de las motos destinadas a las carreras. Obviamente era el momento de dedicarse a otros menesteres menos amables. Por eso los avances en materia de aerodinámica se pararon en los años 30 y no volvieron a hacerse patentes hasta bien pasada la década de los 40.

Fue entonces cuando los fabricantes italianos comenzaron a probar con carenados que tenían una única misión: ganar velocidad en los circuitos. Y la respuesta a esta necesidad fue un tipo de carenado llamado dustbin porque se asemejaban a un gran cubo de basura (era un término despectivo puesto que no era así). De hecho, en realidad eran carenados que prácticamente cubrían todos los elementos de la motocicleta para que la resistencia al aire fuera la menor posible. 

Los primeros modelos que los portaron fueron los de 125 cc., ya que eran los menos potentes y los que más necesitaban una ayuda extra. Y es que con este tipo de carenados se podían llegar a ganar hasta 25 km/h, una cifra nada despreciable en los circuitos donde la velocidad punta importaba mucho, como era el caso de Monza.

Sin carenado dustbin no había paraíso

Su desembarco en el mundial se produjo y fue tal la ganancia que se obtenía en velocidad punta que todo aquella marca que quisiera hacerse con la victoria final, debería montar uno de estos carenados. Así pues, las parrillas se llenaron de motos totalmente recubiertas en las que apenas se veían los neumáticos delanteros. 

Claro está que no en todos los circuitos se empleaba el mismo carenado. Los equipos más potentes limitaban el espacio del dustbin cuando los trazados eran más sinuosos y no era tan necesaria la velocidad pura. En este sentido, cabe señalar que una de las marcas que más partido sacó de ellos fue la italiana Moto Guzzi, capaz de fabricar auténticas maravillas de la ingeniería en aquellos años. 

Moto Guzzi montó un motor V8 en una de sus motos. Fuente: iStock/Cineberg
Moto Guzzi montó un motor V8 en una de sus motos con carenado dustbin. Fuente: iStock/Cineberg.

No todos a favor

Como se puede imaginar al echar un vistazo a las motos con este tipo de carenados, es probable que alcanzaran velocidades endiabladas en las rectas, pero perdían mucha manejabilidad en las zonas donde se requería más técnica. Esto no era del agrado de numerosos pilotos, que sentían que aquello les restaba capacidad de conducción. Además, los dustbin aumentaban la peligrosidad cuando se levantaban grandes ráfagas de viento, provocando algunos accidentes graves.

Al final, todo esto pesó más que la ganancia en velocidad y terminaron por ser prohibidos en el año 1957. Los “cubos de basura” no volverían a verse en los circuitos.

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