Comparativa: BMW K 1600 GT / Kawasaki 1400GTR

La más evolucionada tecnología, el diseño, la ergonomía, el confort, el más completo equipamiento... Son todos aspecto fundamentales de estas dos súper turismo que viven para satisfacer tu necesidad de libertad.

Oscar Pena. Colabora: Víctor Gancedo. Fotos: Jaime de Diego -
Comparativa: BMW K 1600 GT / Kawasaki 1400GTR
Comparativa: BMW K 1600 GT / Kawasaki 1400GTR

El mundo de la moto está envuelto en sensaciones y emociones. Una de ellas, de las más intensas y anheladas, es la de libertad.  Nuestras protagonistas de hoy saben mucho de esto, pues son capaces de trasladarte con sublime confort y dinamismo hasta donde tu quieras. Son motos cargadas de alta tecnología al servicio del súper turismo, con las que recorrer miles de kilómetros es intrínseco a su propio ser. Pero también, son motos con las que no debes errar a la hora de adquirirlas... Me explico. BMW K 1600 GT y Kawasaki 1400GTR no han sido pensadas para lidiar entre el tráfico, o ir cada mañana a tu lugar de trabajo. Nada más lejos de la realidad. Y es que a pesar de ser tremendamente manejables para su apariencia, en distancias cortas exigen pericia, concentración y equilibrio.

Mover todos los kilos que aportan no es tarea fácil, especialmente en lo que ataña a las grandiosa moto germana, que supera en 28 kg en orden de marcha a su rival, y se sitúa cerca de los 340 kg. La de Akhasi no le anda muy lejos, más cierto es que no es tan imponente en maniobras en parado, o simplemente al circular entre el tráfico. No incidiremos más en el tema, pero si no quieres sentirte como un elefante en una cacharrería, u observar como irremediablemente se te cae al suelo prácticamente parado por un pequeño despiste u obstáculo (le paso a mi compañero Victor en la prueba al pisar una piedra que había en el asfalto),  sobre motos como estas lo mejor es ir en busca de espacios abiertos. Además, ¡hasta te da reparo aparcarlas en la acera, pues parece que lo hicieras con el coche debido a su voluminoso tamaño!

Para cualquier amante de la técnica, leerse el dossier de la BMW K 1600 GT es como poder brindar con un Moët & Chandon en la celebración de Nochevieja. Todo un lujo. Pero es que la moto alemana lo merece. Viene dotada de todo lo que pudieras necesitar, y lo que no lo lleva, lo tiene disponible como opción. Sobresale un control de tracción DTC muy efectivo similar al de la S1000RR, ABS con servofreno, tres modos de potencia (Rain, Road, Dynamic), EAS II con tres posiciones para la suspensión, sensor de presión de los neumáticos, puños y asiento calefactables, y un sin fin de componentes que dan lugar a una gran turismo de excepción. Y junto a todo esto, envuelto en un masivo chasis doble viga, encontramos la joya de la corona: un poderoso seis cilindros en línea refrigerado por agua calado a 120º. El resultado de tal diseño es una moto tremendamente estable, sólida y segura a alta y muy alta velocidad, que además es muy capaz en zonas viradas gracias a una extraordinaria parte ciclo. Puedes llevarla de un lado a otro con relativa soltura, «atacar» las curvas con ciertas dosis de agresividad, e incluso corregir un poquito, si la circunstancia lo requiere, las trazadas. Tampoco está exenta de ofrecer un buen ángulo de inclinación y cuesta hacer rozar los estribos contra el asfalto. Todo ello, además, viene bien complementado por unas suspensiones alternativas (Telelever y Paralever), muy firmes a la par que confortables, perfectamente asistidas por el EAS II que es opcional, y un sistema de frenada al que no se le pueden poner pegas, pues es capaz de frenar a este verdadero tren de alta velocidad en cualquier circunstancia y en el mínimo tiempo posible. Aún con todo, lo mejor está por ver y por sentir al oír el rugido de su seis cilindros...

Por su parte, la Kawasaki 1400GTR sigue una línea más tradicional, pero no menos excitante. Su motor de cuatro cilindros en línea y 1.352 cc deriva del utilizado en la ZZR 1400, y hace las veces de bastidor al ser este de tipo monocasco. Las suspensiones, convencionales, destacan por su progresividad, confiriendo a la moto japonesa un tacto más cercano al de cualquier otra moto de estructura convencional. Rodando en carretera o autopista, la 1400GTR se percibe más manejable que la K 1600 GT, algo en lo que su menor peso e inercias tendrá que ver, pero no más estable. De hecho, cuando la aguja del velocímetro alcanza cifras que hoy día consideraríamos obscenas, aparecen pequeños movimientos en el tren delantero. No como para preocuparte, pero no permanece impertérrita a las acciones sobre el puño del gas a su máxima velocidad como sí hace su rival. La de Akhasi no viene corta ni mucho menos en cuanto a equipamiento especial. Así, cuenta con el sistema de control de tracción desarrollado por la  marca, el KTRC, que evita con acierto cualquier exceso sobre el acelerador, y monta la segunda generación del sistema de frenada K-ACT, que reparte el esfuerzo de frenada entre el tren delantero y trasero dependiendo de las circunstancias en que se produce cada frenada. Y funciona, siendo muy agradable especialmente al circular en autopista o ciudad. Ambos sistemas son desconectables al gusto del conductor, caso de querer rodar sin asistencias. Por otro lado, la 1400GTR viene dotada de un efectivo y muy útil ABS, y cuenta con elementos tan prácticos como el sensor de presión de las ruedas y los puños calefactables, tal y como ocurre en la K 1600 GT. El motor, todo fuerza, es como en la moto alemana uno de los puntos fuertes que da sabor a un equilibrado conjunto...

En ambas monturas el propulsor viene acompañado de una sofistica electrónica, y en el caso de la BMW, de un tacto exquisito, único, que se suma al de sus acabados dignos de vehículo «premium». No en vano, el coste de adquisición del producto así lo merecen. Con sus 6 cilindros calados a 120º no requiere eje de equilibrado para estar totalmente ausente de vibraciones, y con un par demoledor desde bajísimas vueltas, puedes permitirte el lujo de mantener el marcador del cuenta vueltas por debajo de donde algunas motos apenas son capaces de salir desde parado. Para que te hagas una idea, a 1.500 rpm en 6ª velocidad aceleras y reacciona con presteza, y a medio régimen responde sin titubeos a cualquier insinuación del acelerador «ride by wire», de más que correcto funcionamiento. Sin duda es un propulsor que sorprende, por su respuesta, por su potencia y por el sonido que emana, de lo más deportivo pero sin molestar lo más mínimo en el uso turístico para el que fue concebido.

Comparativamente, el de la Kawasaki es un motor algo más «tosco», pero es que cualquiera lo sería al lado del seis cilíndros alemán,  pues se percibe alguna vibración a medio y alto régimen de giro. Su empuje es igualmente demoledor en bajos y medios, y gasta un poquito más de combustible. Aunque muy poco. Medio litro cada 100 km según nuestra medición (7,1 l por 7,6 l). Sea como fuere, es un motor suave y agradable, y el cambio de su caja de seis relaciones es menos ruidoso y más preciso. El embrague es algo más duro que el de la BMW, que pareciera de mantequilla de lo agradable que es de accionar. Aunque también es verdad que es más estable en las reducciones, pues en la moto germana percibes en la maneta algunos titubeos cuando entra en funcionamiento es sistema antibloqueo.

Todo esto que hemos ido contando, no tendría sentido si al final, o mejor dicho al principio,  cuando tomas los mandos de BMW K 1600 GT y Kawasaki 1400GTR y presionas el botón de arranque, no obtienes altas dosis de confort, buena protección aerodinámica, gran capacidad de carga, y en general calidad de rodadura. Partiendo de estos parámetros, la más grande de nuestras protagonistas marca la pauta. Su finura, tacto, acabados y moderna apariencia de todos sus mandos y el cuadro, son excelentes. Además su asiento es de mullido perfecto y muy espacioso, y la protección aerodinámica que ofrece a través de su envolvente carenado y la cúpula regulable eléctricamente soberbias. Y lo que es más importante, no produce ni turbulencias ni rebufos, y disminuye el ruido aerodinámico hasta puntos insospechados. La Kawasaki es más accesible al subirte, y su posición de conducción ligeramente más deportiva, y también muy cómoda. Apariencia y tacto general son más «normales», y su cuadro de instrumentos, menos efectista y visualmente atractivo, informa igualmente de multitud de parámetros. También obtienes de ella una gran protección frente a las inclemencias, pero no tanto como en la BMW, o mejor dicho no de forma tan sobresaliente, pues cuesta encontrar el punto donde anular las turbulencias derivadas de su gran pantalla, también regulable mediante un sencillo botón localizado en la piña izquierda.

Así las cosas, son dos excelentes súper turismos. La K 1600 GT es más aparente, exquisita y confortable, pero también hay que tener en cuenta que su precio es menos accesible. La Kawasaki es muy equilibrada y ofrece todo lo que puedas necesitar sin una gran puesta en escena. Y sobre ambas, el límite de tus viajes lo pone tu mayor o menor necesidad de libertad.

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