Probamos a fondo la Suzuki GSX-S1000: Divertida, actualizada, equilibrada

Suzuki acaba de actualizar su GSX-S1000 en lo que podríamos llamar su versión 2.0, porque mantiene la base de la versión anterior pero evoluciona en los puntos que demanda el mercado en la actualidad.

Sergio Fernández. Fotos: Félix Macías

Suzuki GSX-S1000, ¡a prueba!
Suzuki GSX-S1000, ¡a prueba!

A mediados de la primera década de los 2000, cuando las superbike de calle estaban en su apogeo, vivimos una “guerra” entre los fabricantes japoneses en las carreras y en las tiendas, donde cada marca dio a su modelo estrella un carácter distintivo. En aquel momento Suzuki optó por un motor lleno de par, de carrera más larga que la de sus rivales y de tacto suave, sin olvidar sus prestaciones, claro. Este motor de carrera más larga, con las siguientes evoluciones, se convirtió en una base excelente para hacer una maxinaked y fue ahí donde entró en escena la GSX-S 1000 en sus dos versiones. Es curioso cómo la configuración del motor puede llegar a determinar las sensaciones que tienes sobre una moto, especialmente cuando los detalles que cambian entre unos y otros son milímetros en sus cotas internas, porque está claro que entre un monocilíndrico y un tetracilíndrico las diferencias van a ser abismales. Pues ese motor de 999 cc ha diferenciado a las “GSX” de gran cilindrada en la generación moderna, que podríamos decir que empieza en el 2001.

Veinte años después la marca centenaria renueva su naked de gran cilindrada, esta GSX-S1000, y lo hacen con cambios estéticos inspirados en la moto de MotoGP y en la aviación, que se plasma en forma de dos faros superpuestos de led que no te dejan indiferente, junto al acabado de camuflaje de las tapas laterales y de la parte superior del faro. Pero no solo hay cambios en su exterior, dentro del cuatro cilindros en línea se ha trabajado en la distribución, en el cambio, en el embrague, cuerpo de inyección, caja de filtro y escapes para conseguir unas menores emisiones acordes a la Euro 5. Y para rematar el conjunto se actualiza su electrónica con un paquete de ayudas más completas que la versión anterior.

Suzuki GSX-S1000: Motor y personalidad

Para los que hayan probado alguna de las muchas versiones que hay con este motor no hace falta mucha presentación porque mantiene su filosofía a pesar de los cambios que ha recibido para superar la Euro 5 y ponerse al día, ganando además 6 CV, con lo que se sitúa en 152 CV a 11.000 rpm. Para los que no pues hay que decir que cumple con los cánones de un tetraticilíndrico de gran cilindrada y muy refinado, así que la suavidad y la contundencia se unen en esta mecánica. Gracias a la electrónica ofrece, como ya lo hacía en versiones anteriores diferentes caras, en el modo B tiene una entrega de potencia muy progresiva que te hace pensar que no es tan poderoso, pero cuando buscas sus máximas prestaciones y sales disparado con la rueda delantera rozando el suelo te das cuenta de que sí lo es. Si lo utilizas en modo A la respuesta es más directa y desde el principio notas como el acelerador transmite todo con mayor rapidez, mientras que la curva del modo C suaviza su respuesta para utilizarlo en condiciones de menor agarre.

Suzuki GSX-S1000
Suzuki GSX-S1000

El control de tracción con cinco niveles, integrado en el nuevo paquete electrónico (S.I.R.S.) de ayuda a la conducción, se configura de manera independiente de los mencionados modos de motor (SDMS) y su acción es rápida de manera que básicamente en los cuatro primeros niveles trabaja sin dejar deslizar la rueda trasera. Sabes que lo está haciendo por la luz del cuadro pero no hace interferencias en el motor que lleguen al amortiguador trasero, mientras que si lo pones en la posición 1 notas más las reacciones de la moto y cierto deslizamiento. Además, su regulación es sencilla y rápida desde el pulsador de la piña izquierda, incluso en marcha, si bien el resto del menú no es muy intuitivo y la instrumentación digital tampoco ofrece los datos de una manera muy clara si la comparamos con otros modelos de última generación. 


Suzuki GSX-S1000: También tiene carácter

La nueva GSX-S1000 monta de serie el cambio quickshifter que te permite subir y bajar de marcha sin embrague, aunque en las reducciones a baja velocidad su efecto no es tan notable pero como el cambio es preciso ofrece un buen funcionamiento en conjunto, lo que se suma a la suavidad general de la moto, así que además de ser deportivo es agradable en cualquier situación, como en cruceros mantenidos de 120 km/h en los que gira alrededor de las 5.000 rpm y además no gasta mucho, entre 5 y 6 litros a ritmo normal. Parece eléctrico en aperturas parciales del acelerador, aunque cuando giras más el puño, el sonido de escape y admisión cambia, haciéndote sentir que también tiene carácter. Si lo estiras llega con rapidez y una entrega plana hasta las 11.500 rpm, dando su potencia máxima cerca del corte de encendido.

Suzuki GSX-S1000: El colín es un poco más compacto en esta versión, con un asiento de reducidas dimensiones para el pasajero y la ausencia de asas para agarrarse.
Suzuki GSX-S1000: El colín es un poco más compacto en esta versión, con un asiento de reducidas dimensiones para el pasajero y la ausencia de asas para agarrarse.

El cuadro de mandos te avisa para que cambies con luz de sobrerrégimen, momento en el que tienes que ser rápido con el cambio si no quieres que la moto corte encendido, aunque lo hace de forma muy suave. En medios se ha ganado algo de pegada y el motor está ligeramente más lleno que la versión precedente, lo que se traduce en unas mejores aceleraciones pero también en una buena conexión entre el acelerador y la rueda trasera. Para hacerla todavía más precisa en este sentido cuando se circula por ciudad, Suzuki incorpora el sistema de arranque fácil y de asistencia a bajas rpm, de manera que la moto siempre mantiene un ralentí estable cuando sueltas el embrague y evita que se te cale. Esta mecánica está muy probada pero de cara a esta última actualización se ha trabajado en hacerla todavía más fiable y se simplifica en algunos puntos, como la supresión de la válvula secundaria de aire en el nuevo escape. 

Suzuki GSX-S1000: Estabilidad a toda prueba

La base de esta GSX-S1000 2021 es la misma de la versión anterior, con el chasis doble viga de aluminio derivado de la GSX-R1000, suspensiones KYB y frenos Brembo. Si bien se ha modificado su ergonomía, de manera que el nuevo manillar, 23 mm más ancho y situado más cerca del piloto, te deja junto con los estribos elevados y el asiento bajo en una postura particular. Se podría decir que quedas un poco encajonado en la moto, pero con esta posición se llega bien con los pies al suelo (está a 815 mm verificados). La pega del asiento es que no es el más cómodo para jornadas de muchos kilómetros a sus mandos. Por su parte, el depósito es ancho en la parte superior (tiene más capacidad) de modo que tienes la sensación de que es más voluminosa y lenta de reacciones de lo que luego resulta ser. Si bien es cierto que transfieres mucho peso a la rueda trasera con esta posición y eso te hace tener que trabajar un poco más para sentir el neumático delantero, pero a cambio el conjunto es muy estable con este reparto de pesos. También contribuye a su gran aplomo un robusto chasis doble viga de aluminio que es firma de la casa, como sucede con el motor, y que marca un comportamiento dinámico muy estable. Teniendo en cuenta lo mencionado sobre el motor y el chasis se entiende que es una moto poco exigente con el piloto, que te facilita la vida más que ponerte en aprietos y aquí llegamos a otra característica de Suzuki que también sigue esta filosofía: los frenos. Aunque esta naked deportiva tiene un equipo de última generación, pinzas radiales Brembo monobloque de cuatro pistones con discos de 310 mm, el tacto del equipo es suave y su mordiente progresivo. Esto es una elección de la marca ya que con otras pastillas y discos podrían tener una respuesta mucho más inmediata, pero aquí todo fluye, más como en un vals que como en un tango.

Como no podía ser de otra manera el ABS en curva funciona bien aunque se puede percibir su efecto en algún momento y tiene la ayuda del embrague antibloqueo, además de la horquilla KYB que aguanta todo lo que le eches sin rechistar, tanto baches, como presión de frenado o cambios de apoyo. Hace tan bien su trabajo que ensombrece un poco al amortiguador trasero, que te deja sin filtrar algún bache cuando pasas muy rápido. Su peso en lleno se sitúa en 215 kg verificados, una cifra un poco superior a la de la versión precedente, pero que no la convierte en una moto pesada en la práctica. Y el reparto de peso, como comentaba al principio está desplazado hacia el tren trasero, lo que le da mucho aplomo y le resta algo de agilidad comparada con las naked europeas, que son las más radicales de comportamiento. Así que gracias a la palanca del ancho manillar la cambias de dirección con fluidez en tramos de carreteras muy virados, donde por mucha presión que hagas en el manillar siempre sientes ese aplomo de la rueda delantera. Su electrónica no es tan sofisticada como las de los modelos que montan la centralita IMU de última generación, pero también es cierto que por la carretera y para la mayoría de los usuarios su control de tracción funciona perfectamente. De manera que nunca te sientes en aprietos por los 152 CV del cuatro cilindros en línea.

Suzuki GSX-S1000: El escape es nuevo y cuenta con doble catalizador
Suzuki GSX-S1000: El escape es nuevo y cuenta con doble catalizador

A la hora de circuilar por vías rápidas tiene a su favor la suavidad de funcionamiento y una posición de conducción que no te castiga la espalda después de mucho kilómetros, aunque la baja protección aerodinámica inherente a una naked hace de limitador natural de velocidad, ya que por encima de 140 km/h empiezas a notar la presión del aire en el casco. Dado que el pequeño frontal, aunque desvía algo de aire, está diseñado para convencerte con su estética y no con su aerodinámica. En ciudad es una moto agradable por el suave tacto general, porque no es muy alta y porque gira suficiente para las maniobras habituales, sobre todo si la comparamos con una GSX-R1000 que es de la moto de la que deriva. Si además la utilizas en modo B o C tienes debajo de ti una moto dulce que te permite moverte sin estrés por las calles de cualquier ciudad por muy mal asfaltadas que estén. 

En resumen se puede decir que es una pequeña evolución de un producto muy probado y bien diseñado desde el principio. Todo esto hace que en carretera sea una moto efectiva y divertida, pero que no te ponga en aprietos como algunos otros modelos de este corte. 

Suzuki GSX-S1000: Usuario

La Suzuki GSX-S1000 es una moto actual, pero su estructura deriva de modelos de generaciones anteriores aunque haya sido actualizada incluso en el aspecto electrónico para estar a la última en este sentido. Se conforma como una naked de alta cilindrada y prestaciones, pero al mismo tiempo sencilla y fácil de mantener, una moto con pocas complicaciones. Fruto de esta filosofía es su interacción con su usuario, la Suzuki requiere que la adapte a sus necesidades, no solo ajustando los parámetros electrónicos a sus gustos y situaciones concretas, sino también las suspensiones con las tradicionales armas de destornillador y palanca, además de mantener vigilados los puntos habituales.

Suzuki GSX-S1000: La instrumentación digital LCD da un salto con respecto a la versión anterior y ofrece toda la información necesaria
Suzuki GSX-S1000: La instrumentación digital LCD da un salto con respecto a la versión anterior y ofrece toda la información necesaria

La instrumentación digital LCD da un salto con respecto a la versión anterior y ofrece toda la información necesaria, aunque los números son pequeños y la visibilidad se podría mejorar en algunas condiciones de luz. Lo bueno es que se puede regular la intensidad de su iluminación. Se puede variar la información que ofrece con la piña izquierda.

Suzuki GSX-S1000: Nuestras mediciones

Este motor de carrera larga ya tenía unos buenos valores par que ahora llegan un poco antes, a 9.250 rpm tenemos los 104 Nm verificados, muy cerca de los 106 declarados.  En la curva de par se aprecia una inflexión entre las 5.000 y las 7.000 rpm, pero en la curva de potencia y en la práctica no es tan apreciable. Entrega casi toda su potencia en las últimas 2.000 rpm, consiguiendo unos buenos 151 CV reales. Aunque el régimen máximo registrado es de 11.740 rpm a las 11.500 rpm el motor deja ya de empujar, como se aprecia también en la gráfica.

Banco y prestaciones motociclismo suzukigsxs1000
Banco y prestaciones MOTOCICLISMO

 

Suzuki GSX-S1000: Datos oficiales

DatosOficiales suzukigsxs1000
Datos Oficiales Suzuki GSX-S 1000

 

Suzuki GSX-S1000:Conclusión

La GSX-S1000 es una moto equilibrada y fácil dentro del segmento de las naked más deportivas, con respecto a las rivales más radicales de la categoría es un poco menos potente pero eso se traduce también en una mayor docilidad. La electrónica se ha puesto al día y la acerca a los estándares tan altos a los que estamos acostumbrados en estas motos que son ya Superbike de hace unos años sin carenado. Todavía hay detalles que están algo por detrás de los modelos más modernos, como la instrumentación, que aunque ofrece los datos y las posibilidades de ajuste tiene un diseño y unos gráficos más clásicos. En cuanto a comportamiento destaca por su estabilidad y buen tacto de su parte ciclo, de la que tan solo se echa en falta un poco más de retención del amortiguador trasero en situaciones puntuales. Su estética le da un toque mucho más moderno y además es una moto competitiva por precio y que ofrece un buen equipamiento por su coste. Además, hay una versión 950 prácticamente igual pero que se puede limitar para el carné A2, así que la gama de nakeds deportivas de Suzuki se abre todavía más al gran público.

Suzuki GSX-S1000
Suzuki GSX-S1000

 

En carretera la GSX-S1000 es una moto divertida y que no resulta exigente con el piloto, así que te permite concentrarte en la conducción.

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Fotos de la prueba de la Suzuki GSX-S1000

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