Prueba Harley-Davidson Electra Glide Ultra Limited Low

Si estás pensando hacer un viaje con el máximo nivel de confort y en tu mente tienes la idea de disfrutar de una custom adaptada al gusto americano, es decir, grande, larga pero, sobre todo, muy baja, seguro que la nueva Ultra Limited Low podría ser tu favorita.
Autor: Luis López Fotos: Juan Sanz -
Prueba Harley-Davidson Electra Glide Ultra Limited Low
Prueba Harley-Davidson Electra Glide Ultra Limited Low

Viajar es uno de esos placeres que se multiplica cuando lo haces enmoto, sobre todo si la elegida como compañera de fatigas es la que protagoniza estas páginas. Si eres de los que se identifican con la idiosincrasia acuñada por Harley-Davidson, seguro que has mirado con ojos de deseo la penúltima versión de la magna Electra Glide aparecida el año pasado. Alumbrada bajo el paraguas del Proyecto Rushmore, la versión 2014 Ultra Limited aportaba una brizna de frescura a la familia touring americana gracias, entre otros muchos detalles, a la refrigeración líquida del Twin Cam 103 que ha permitido lograr un rendimiento más lineal e incluso potenciado a bajo régimen, justo donde más y mejor trabajan estas motos.

Como imagino que esto ya lo sabías, vamos a hablar de lo que tal vez desconozcas de la nueva Ultra Limited, en esta ocasión actualizada bajo la denominación Low. Así, esta Electra Glide hace gala de un asiento de altura exigua. Con sus 695 mm verificados por nuestro Centro Técnico, la manejabilidad ha ganado enteros en una moto que agradece cualquier detalle en este sentido; de hecho, ha ido más allá recortando 15 mm de altura tanto en la horquilla como en la pareja de amortiguadores de regulación neumática. Esto permite que, por muy bajito que seas, plantes ambos pies sin problemas, lo que teniendo en cuenta que la moto pesa 414 kilos en orden de marcha, no se trata de ninguna broma…

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Esto no es EE.UU

Para lo bueno y lo malo, nuestro país no es el de la bandera de «las barras y estrellas», pero a diferencia de aquellas lejanas tierras, nuestras carreteras nos dan la oportunidad de disfrutar de una variedad paisajística que para sí la quisieran ellos. A cambio, todo el espacio que requiere la Ultra Limited Low para maniobrar, no siempre se encuentra disponible en las rutas, pueblos y ciudades de nuestra piel de toro. De modo que si compartes su forma de ver la vida, o dicho con otras palabras, si estás de acuerdo con aquello de «cuanto más grande, mejor» y no te importa moverla tirando de brazos, ante ti tienes la rutera que siempre soñaste y con la que, tal vez, debas seguir haciéndolo debido a su precio. Pero eso es otro asunto que no debería intervenir en nuestros sueños…

Esta Ultra Limited Low es muy real, por mucho que pretenda enamorarnos. Algo que por otra parte consigue a primera vista, además con argumentos que refinan cada vez más el producto final. A los ya mencionados, cabe destacar otros como el tacto proveniente del nuevo manillar; no solo se sitúa más cercano al cuerpo del piloto, sino que también los puños ofrecen un diámetro menor. Es posible que pierdas una pequeña parte de ese aspecto sólido anterior, pero bajo mi punto de vista la modificación consigue aportar un tacto más directo, además de una comodidad superior a la hora de actuar sobre las también nuevas piñas de luces a través de unos mandos ahora más ergonómicos.

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Más facilidades

De entre el paquete de novedades aportadas por la Ultra Limited Low, destaca la nueva pata de cabra que, al haberse recortado la altura general de la moto, ha tenido que adaptarse a las nuevas medidas aportando, de paso, un nuevo empujador más largo y fácil de encontrar cuando tu pie izquierdo lo busca para desplegarla. En marcha todo fluye como se espera de una Electra Glide pero, atención, porque si ya conocíamos los deflectores situados a pie de pantalla que evitaban los siempre molestos rebufos, en la Ultra Limited Low se ha tomado la determinación de recortar ligeramente la altura de la misma. Con ello se pretende reducir dichos rebufos sin ver penalizada la protección del piloto… y la verdad es que apenas lo logra. Cierto es que a medida que elevamos la velocidad se pone en mayores aprietos al piloto, pero no lo es menos que esto sucede cuando ya circulamos a velocidades difícilmente confesables en los tiempos que corren.

Más abajo encontramos un cuadro en el que lo que domina es la pantalla del navegador, en la que por cierto disponemos la opción de consultar datos como la velocidad a la que circulamos, información RDS de la radio o la proveniente de la música que cargues en tu pequeña memoria USB. En realidad, se ha cuidado tanto el cuadro en este detalle que se han dejado de lado los chivatos de intermitencias. Situados en las esferas de nivel de combustible y voltímetro, sin embargo no ofrecen una correcta visión de su funcionamiento.

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No es imposible

Con la americana entre las piernas y a una distancia del trasero al suelo que irradia confianza, nada puede llegar a ser imposible, sobre todo pensando en una conducción urbana «a la española». Llegar con los dos pies al suelo «cada dos por tres» es más fácil que nunca, mientras que el habitual tacto pesado de la dirección parece haberse limado mediante el montaje del nuevo manillar. Ahora cuentas con mayor sensación de control a baja velocidad, una de las asignaturas pendientes de un «aparato» de más de 400 kilos en orden de marcha.

Como imagino que no te comprarías una Electra Glide para acudir a diario al trabajo ni siquiera en tus sueños, pasemos a lo que es el plato fuerte de esta H-D. Resulta difícil pensar en una moto más cómoda para hacerte mil kilómetros diarios en tus viajes más pretenciosos, siempre teniendo en cuenta que hablamos de motos que flirtean con los 30.000 euros. La sensación de circular sobre una alfombra mágica parece extraída de un cuento de hadas, pero no, es tan real como el dinero que cuesta o el peso que la contempla. Esto último deja de ser un inconveniente urbano para pasar inadvertido como una cifra más dentro de la ficha técnica… Vamos, que pasa desapercibida cuando engranas la última marcha «overdrive» y te dejas llevar por la autovía. En estas carreteras es donde de verdad valoras el equipo de sonido que monta de serie. Tu selección musical te entretendrá cuando el paisaje sea plano y aburrido. Los kilómetros pasan, y pasan, y… no te das cuenta hasta que llegas a tu destino. En definitiva, también en carretera se deja notar esa ligera modificación de la posición de conducción, ¡todavía más cómoda que la anterior Electra Glide! Mientras, el carenado no molesta en tu visión de lo que sucede unos metros más allá.

Ahora bien, el hecho de que disfrutes de una «American Touring» como esta no significa que se te prohíba la circulación por carretas de segundo orden. De hecho, yo lo aprovecharía siempre que el tiempo no apremie y la meteorología lo permita. Las suspensiones siguen siendo tan agradables como siempre, independientemente que circules en solitario o acompañado desde el «sofá orejero» de atrás. Apenas debes tener en cuenta un par de situaciones que te tendrán alerta: la frenada, aun siendo combinada, requiere «tirar» del trasero como apoyo para garantizar una detención segura, mientras que tampoco es una moto amiga de maniobras bruscas o rápidos requiebros… como resulta fácil de imaginar. Sí, pero nunca está de menos saber dónde pisas, si el asfalto está adornado con tierra esparcida por tractores que circulan de finca en finca o situaciones parecidas.

El ABS evita que bloqueen las ruedas, pero a duras penas detienen el avance de la Electra Glide hacia Dios sabe dónde. Un elemento extra en seguridad, y dicho sea de paso también para ahorrar unos eurillos con el paso de los kilómetros, lo encontramos en la pareja de Dunlop multicompuesto. Aguantan como pueden, con bastante decoro cabría decir, la embestida de una frenada de emergencia abusando de maneta y pedal hasta la entrada del ABS. Interesante detalle teniendo en cuenta que el compuesto en la zona central de la goma es más duro, en busca de un mayor kilometraje útil del neumático. En los flancos encontramos otro compuesto más blando que pretende no solo beneficiarse del máximo agarre, sino también una estabilidad digna de dicho nombre en una moto larga y pesada como esta Touring. Así sucede en autovía, donde a no ser que fuerces el Twin Cam 103 en rápidos curvones, apenas aparecerán pequeños «shimmies» que en ningún momento llegarán a asustarte.

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Vuelta a la realidad

Sea o no un sueño lo que estemos viviendo, sin embargo se trata de una de las realidades que más te apetecerá disfrutar si lo que te motiva es viajar en moto, solo o acompañado en el asiento de atrás. Capacidad de carga no te faltará, destacando aquí la cobertura ofrecida por el inmenso baúl. Las maletas laterales cuentan con la particularidad de abrirse con una tapa superior, lo que tal vez no te permita alojar objetos de ciertas dimensiones. Para eso dispones del descomunal «top case» con parrilla superior. Asunto resuelto.

Si para disfrutar de una Harley-Davidson, el único límite es tu imaginación y la capacidad de la que dispongas para aguantar a los mandos de la moto, esta Ultra Limited Low eleva dichos parámetros hasta niveles difícilmente imaginables. No solo es atractiva, sino tan eficaz en su ambiente favorito que difícilmente pensarás en otra moto después de haberla usado en largos trayectos. Eso sí, por un puñado de dólares…

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Conclusión

Si ya de por sí la presencia de la anterior Ultra Limited merecía respeto y veneración, la llegada de la versión Low además invita a los pilotos que dudaban de su manjebailidad al subirse a ella. La distancia al suelo se reduce lo suficiente como para que nadie quede excluido. Asiento y suspensiones han intervenido en dicho recorte de altura, con lo que deberás eliminar una excusa de la lista cuando mirabas hacia otro lado evitando engancharte a una Electra Glide. Las pequeñas pero acertadas modificaciones introducidas en la posición de conducción consiguen un manejo más intuitivo, requiriendo menos físico para maniobrar a baja velocidad… Si bien disponer de un mínimo nunca está de menos en una moto de más de 400 kilos con todos los llenos. Ahora bien, ¿quién puede resistirse a sus cantos de sirena en ruta? Sea cual sea la carretera, la Ultra Limited Low nunca conseguirá agotar tus ansias de quemar millas. Es, sin duda, el mejor halago que puede lanzarse a una GT, y bien merecido en este caso.

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