Cambio y mantenimiento de la pinza de freno de la moto

Aunque no esté sometida a un gasto tan fuerte como las pastillas o el disco, también requiere cuidados.

Pinza de freno de la moto. Fuente: iStock/Vichai
Pinza de freno de la moto. Fuente: iStock/Vichai

Ya hemos comentado en repetidas ocasiones que el cuidado de los frenos es algo fundamental cuando se monta en moto, dado que de ellos depende la seguridad del piloto (y del ocupante en caso de que lleve). Por eso es clave su vigilancia y realizar un adecuado mantenimiento. 

Una de las partes que pueden comenzar a fallar son las pinzas de freno, ya que, al igual que el resto de componentes, están expuestas a un constante estrés, lo que a su vez provoca que se vayan deteriorando con el paso del tiempo.

Síntomas de que hay que sustituir las pinzas de freno

En el momento en que se comienza a notar “distinta” a la moto, conviene revisar qué le puede ocurrir. En el caso de las pinzas de freno, los principales síntomas de que va siendo hora de sustituirlas son los siguientes:

  • Si al observarlas se adivina algún líquido, este puede ser el de frenos, con los que podrían estar en mal estado.
  • Obviamente, si se nota que una rueda frena mejor que la otra o que la moto “se va” un poco de atrás, también puede deberse a que no están realizando bien su labor.
  • Si al inspeccionarlas, las pastillas tienen movilidad, tampoco es una buena señal.
  • Igual pasa si el disco sufre sobrecalentamiento.
Rueda trasera de la moto. Fuente: iStock/deepblue4you
Rueda trasera de la moto. Fuente: iStock/deepblue4you.

Mantenimiento de las pinzas de freno

Para evitar que el deterioro sea mayor, lo mejor es llevar a cabo un correcto mantenimiento de las pinzas de freno de la moto, para lo cual hay que seguir los pasos que citaremos a continuación. 

  • Antes de nada, hay que limpiar bien la zona en la que se va a trabajar para que cada uno de los siguientes pasos sea más cómodo.
  • Se desmontan las pastillas de la pinza, para lo que suele bastar con retirar los clips o un pasador que las mantienen sujetas.
  • Se separa la pinza del basculante para poder inspeccionarlo con más facilidad.
  • Se revisan los fuelles de goma que se encargan de recubrir los pernos. En ellos no puede haber restos de suciedad porque eso supondrá que la estanqueidad no está siendo la adecuada.
  • Se limpian con desengrasante, se aclaran con agua y finalmente se secan.
  • Asimismo, se lava la parte donde va alojado el fuelle. Se puede realizar con una pistola de aire comprimido, con una brocha o con sendas herramientas.
  • Se limpian los orificios donde se sitúan los pernos. Esto se debe hacer con algún producto especial o, en caso de que no lo haya, con un poco de gasolina.
  • Cuando todo está limpio y engrasado, es el momento de volver a montar la pinza. En ese instante hay que comprobar que no quedan restos de grasa. Y si los hubiera, habría que eliminarlos.
  • Después de que está la pinza bien colocada y en perfectas condiciones, se ponen las pastillas de freno. Y justo después, la propia rueda.

Cuando acaba todo este proceso, habrá que bombear accionando el freno, con el objetivo de que la pinza y las pastillas queden perfectamente ajustadas. Después, habrá que comprobar que todo funciona a la perfección (o incluso mejor si las pinzas no estaban limpias y haciendo bien su labor).

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