El efecto Triumph en MotoGP

La llegada de Triumph como suministrador de motores en el Mundial de Moto2 en 2019 revolucionó la clase intermedia y su efecto se ha notado también este año en la categoría de MotoGP.

Enea Bastianini, campeón del mundo de Moto2 2020, celebra el título en Portimao.
Enea Bastianini, campeón del mundo de Moto2 2020, celebra el título en Portimao.

La llegada de Triumph al campeonato en 2019 abrió una nueva era en la clase intermedia del Mundial. Un motor más potente y moderno, acompañado de la llegada de la centralita Magneti Marelli, permitió a pilotos y técnicos familiarizarse con una electrónica mucho más parecida a la de la clase reina. En este sentido, el salto entre Moto2 y MotoGP es ahora mucho menos brusco y los novatos llegan mejor preparados a MotoGP.

“Antes de la introducción del motor Triumph, Moto2 estaba más cerca de Moto3 en lo que tiene que ver con aspectos técnicos. Ahora las tres categorías están mucho más alineadas en términos de progresión del piloto. El paso adelante dado en la electrónica es muy positivo. He hablado con varios directores de equipo de MotoGP y están muy satisfechos de cómo los pilotos pasan de Moto2 a MotoGP”, comentaba Carlos Ezpeleta, director deportivo de Dorna, durante una charla virtual organizada por Triumph para analizar el Mundial de Moto2 en 2020.

Los datos que demostrarían cuánto se ha reducido la brecha entre ambas clases son los resultados de los novatos de este 2020. Brad Binder consiguió la victoria en su tercera carrera en Brno (la primera vez que un rookie ganaba desde 2013 con Márquez). Mientras que Álex Márquez se quedó a las puertas en un par de ocasiones, logrando dos valiosos segundos puestos en 2020.

De cara a 2021 habrá que prestar mucha antención a la camada de rookies que aterrizará a la clase reina (Jorge Martín, Enea Bastianini y Luca Marini) y que lo hará después de dos años de experiencia con el propulsor Triumph…

Triumph en el Mundial de Moto2: Año II

Triumph ha presentado los números de su segunda temporada como motorizador exclusivo del Mundial de Moto2, en una charla virtual en la que ha estado presente el jefe de Producto de Triumph, Steve Sargent, y el propio Carlos Ezpeleta, que apuntaba la importancia de introducir a la marca británica en el campeonato. “Es genial contar con un fabricante más en el paddock, especialmente uno con tanta historia en las carreras una personalidad tan marcada como Triumph”.

2020 ha sido un año atípico en todos los sentidos y más exigente que nunca para cualquier fabricante, ya que se condensaron 14 de los 15 Grandes Premios celebrados en apenas cuatro meses de post confinamiento. En total más de 200.000 km para llevar al límite el tricilíndrico de Hinckley, que respondió con nota. No sólo en términos de fiabilidad, también en prestaciones.

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Sam Lowes, tercer clasificado en el Mundial de Moto2 en 2020.

“Estamos realmente satisfechos en términos de fiabilidad del motor. Obviamente, estamos hablando de un proyecto en el que tenemos mucha experiencia, que deriva del proyecto Daytona 675. Hemos hecho miles de kilómetros y horas de pruebas. Entramos en Moto2 convencidos de nuestra fiabilidad, así que el comportamiento del motor no ha sido una gran sorpresa para nosotros”, explicaba Steve Sargent.

Durante la pretemporada, Triumph trabajó en suavizar el límite de revoluciones en reducciones, algo que agradecieron tanto pilotos como equipos y que se tradujo en carreras más rápidas. Y es que en las 15 carreras disputadas, se batieron 11 récords del circuito en la categoría de Moto2.

En términos de competencia, la categoría volvió a hacer gala de su igualdad con siete ganadores diferentes y carreras decididas en la última vuelta. Enea Bastianini se llevó el premio gordo, por delante de Luca Marini y Sam Lowes; pero hasta cuatro pilotos llegaron con posibilidades de título a la última carrera del año.

Además, el fabricante británico creó una competición paralela al campeonato, el Triumph Triple Trophy, con un sistema de puntuación que otorga 7 puntos al piloto que consigue la velocidad máxima del fin de semana, 6 puntos al que se hace con la pole y 5 puntos al que consigue la vuelta rápida en carrera. El ganador fue el italiano Marco Bezzecchi que se llevó de premio una Triumph Street Triple RS, de cuyo motor de 765cc deriva el de la Moto2.

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Marco Bezzecchi, ganador de la primera edición del Triumph Triple Trophy, posa con la Street Triple RS.

El futuro de Triumph en la Velocidad

Triumph tiene un completo plan de expansión para su tricilíndrico de 765cc. Con la experiencia de estos dos años en Moto2, las próximas estaciones confirmadas con participar en la categoría de Superport del Campeonato Británico en 2021 y el ansiado retorno al Mundial de Supersport 600 en 2022.

“Hemos recopilado muchos datos sobre el motor de Moto2, de cada sesión de entrenamientos y carreras. Y cuando llegaban al final de su ciclo de vida, se devolvían a la fábrica para estudiarlos. La próxima temporada estaremos presentes en el BSB y en 2022 en el Mundial de Supersport; con la misma base que utilizamos para el motor de Moto2”, adelantaba Steve Sargent.

Además, Carlos Ezpeleta también apuntó a la presencia de Triumph en otro campeonato, el Europeo de Moto2, que todavía hoy compiten con el motor Honda de 600cc. “Nuestra intención era introducir el motor tricilíndrico de 765 cc en el CEV de Moto2 en 2021, pero la pandemia nos lo ha puesto difícil y hemos decidido posponerlo un año más. Así que el objetivo es 2022”.

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