La ilusión de Álvaro Bautista y la forma de perder de Jonathan Rea

La exhibición del español sobre el norirlandés necesita dos lecturas totalmente distintas.
Nacho González -
La ilusión de Álvaro Bautista y la forma de perder de Jonathan Rea
La ilusión de Álvaro Bautista y la forma de perder de Jonathan Rea

“¡17 segundos de marketing!”, exclamaba mi compañero Carlos Domínguez tras tener el honor de firmar la primera crónica en esta web de la era Álvaro Bautista en Superbike. El resultado final dice 14,983 segundos, pero porque el talaverano soltó el manillar para degustar, una década después, esa sensación única que produce cruzar la bandera a cuadros con tiempo para festejarlo en comunión con el equipo.

La exclamación viene a colación de lo leído las últimas semanas, donde se pintaba el binomio Bautista/Panigale V4R como poco menos que una estrategia de marketing, como una suerte de globo que se deshincharía al primer contacto con el asfalto australiano en cuanto hubiese que ponerle a competir ante sus rivales de semáforo a bandera.

Ya hemos visto que no. Lo que ha hecho Bautista en Phillip Island durante la madrugada española es para agotar los calificativos. Una moto a la altura y un circuito que le encanta: ya con la Desmosedici GP18 estuvo al nivel de Andrea Dovizioso con apenas cuatro tandas de libres, y con la Panigale V4R ha tenido todo el invierno. “Bautista ha estado hoy en otro nivel”, admitía un tal Jonathan Rea, que no dudó en felicitar al español tanto en pista como en el parque cerrado.

La diferencia ha sido abismal, y en esa magnitud se han movido algunas de las reacciones a la misma. Hay quien ya quiere entregar el título mundial a Bautista, pero si los títulos mundiales se repartiesen a estas alturas del año Marco Melandri tendría un título de Superbike y Maverick Viñales uno de MotoGP. Y eso por hablar sólo de los dos últimos años.

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La realidad es que quedan 38 carreras, empezando por otras dos esta madrugada. En un primer momento pensé en guardarme esta reflexión hasta el término del fin de semana, ya que puede ser que el domingo cambie el panorama y Bautista no salga con el triplete de victorias de la isla australiana. Al final he decidido no esperar más, porque lo cierto es que lo que pienso al respecto es independiente de lo que suceda esta noche.

La ilusión de Álvaro Bautista y la forma de perder de Jonathan Rea

La ilusión de Álvaro Bautista y la forma de perder de Jonathan Rea

Sí, pienso que Bautista ganará las dos carreras del domingo. Rea también lo piensa y cualquiera que haya visto al talaverano hoy estará de acuerdo. Luego puede pasar de todo porque las carreras son así, y la magia del motociclismo reside en su imprevisibilidad. Pero lo lógico sería eso: que Bauti arrase en la carrera Superpole y en la segunda manga.

Sin embargo, de momento vamos a centrarnos en lo sucedido en la carrera uno: la paliza de Bautista a todos sus rivales y las reacciones derivadas. A mi juicio, se están produciendo de dos tipos distintos: algunas razonables y otras sobredimensionadas. Es difícil después de presenciar una exhibición así saber a qué atenerse, qué ha sido coyuntural y qué puede convertirse en estructural.

¿CON QUÉ QUEDARSE?

Con la victoria. Con que Álvaro Bautista no es la incógnita. Eso ya lo dijimos. Y parece que la Panigale V4R tampoco lo es: funciona. Al menos en sus manos, que ya es suficiente. Hay que quedarse con que hay que ser muy muy bueno para llegar nuevo a un campeonato y ganar. Con que es algo que no conseguía nadie en Superbike desde un tal Max Biaggi hace más de una década: Qatar 2008.

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Hay que quedarse con que Álvaro Bautista ha vuelto a sonreír. Que una década después está donde debe estar: luchando por victorias. Que la oportunidad que mereció y nunca tuvo en MotoGP le ha llegado en un campeonato precioso, a una edad ideal para incorporar la experiencia a su gran talento y pelear por, ahí es nada, ser el tercer piloto de la historia en conquistar Superbike tras ser campeón mundial en los grandes premios, tras el propio Biaggi y John Kocinski.

Y, en clave española, hay que quedarse con el hecho de que ver la rojigualda en el WorldSBK no va a ser cosa ya sólo de Supersport 300. Que hay opciones de verla en Supersport y, sobre todo, que apunta a ser una constante en la categoría reina. Bautista es el quinto que la sube a lo más alto, tras las 24 de Carlos Checa, las 11 de Rubén Xaus, la de Fonsi Nieto y la de Jordi Torres. La cuenta se ha reanudado, van 38 y vendrán muchas más.

La ilusión de Álvaro Bautista y la forma de perder de Jonathan Rea

La ilusión de Álvaro Bautista y la forma de perder de Jonathan Rea

Eso ha propiciado que las audiencias de Superbike en España se hayan disparado y lo vayan a hacer todavía más. Sin entrar en números concretos, las visitas de la crónica de la primera carrera de Phillip Island han alcanzado cotas mucho mayores de las de años anteriores.

Todo esto se resume en una palabra: ilusión. La ilusión que desborda al propio Bautista y que se contagia por toda España y por todo el mundo, que ansiaba una alternativa a Rea. Hay que quedarse con eso.

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¿CON QUÉ NO QUEDARSE?

Con la distancia de segundos en meta. A diferencia de la victoria, los 14,9 segundos de la tabla (17 reales) no son significativos. Y por lo tanto, con la euforia que los dispara. Porque si la ilusión es algo fantástico, la euforia premeditada puede ser peligrosa. Por varios motivos.

El primero es que Phillip Island era el trazado propicio para ver algo así. El año pasado Ducati ya hizo allí un doblete de la mano de Marco Melandri, que después no volvería a ganar en todo el año. Y bueno, cómo olvidar lo que hizo el propio Bauti allí hace unos meses cuando la lesión de Jorge Lorenzo le permitió vestirse de rojo Ducati por un fin de semana, a la postre prólogo de este 2019.

Que Bautista haya ganado y lo haya hecho de forma tan apabullante es una excelente noticia, pero eso no debería transformar la ilusión en euforia, ni mucho menos en altivez. Vendrán otro tipo de circuitos, que serán mejores para el binomio Rea/Kawasaki y que Bautista tendrá que aprender de cero. Y en esos escenarios es donde el español tendrá que demostrar que puede aspirar al título en su primer año, que no es misión sencilla.

La ilusión de Álvaro Bautista y la forma de perder de Jonathan Rea

La ilusión de Álvaro Bautista y la forma de perder de Jonathan Rea

No es misión sencilla porque si algo ha caracterizado a Rea durante sus cuatro gloriosos años no ha sido su forma de ganar, sino su forma de perder. Es con lo que ha marcado la diferencia con, por ejemplo, Chaz Davies. En estos años, ha habido momentos donde el galés le ha batido con claridad, como en Imola 2017 o Aragón 2016, por citar dos ejemplos. Derrotas contundentes en la pista, sólo cinco puntos perdidos por Rea.

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Porque Rea sabe perder. Sabe que para ganar campeonatos hay que saber perder carreras. Y la distancia con Bautista ha sido irreal, porque el norirlandés no se ha cebado en irse a por él. Ha visto que era imposible seguirle y ha optado por hacer lo mínimo para acabar segundo. ¿Podría haber acabado a cinco o seis segundos de Bauti? Seguramente, pero era un riesgo innecesario a cambio de cero puntos.

La sensación que ha transmitido es de no estar cómodo con su ZX-10RR, una situación que Rea suele saldar como lo ha hecho hoy: con 20 puntos minimizando riesgos. Por supuesto que no le habrá hecho ninguna gracia verse incapaz de luchar con Bautista, pero no creo que haya saltado ninguna alerta roja en el box de Kawasaki. Sólo un aviso de algo que ya se intuía: que el tetracampeón tiene ante sí el mejor rival con el que se ha enfrentado desde que llegó a la marca.

¿QUIÉN GANARÁ?

Por lo tanto, lo más conveniente es ilusionarse por ver una temporada espectacular entre Rea y Bautista, seguramente dos de los pilotos más infravalorados del presente siglo en el panorama del motociclismo de velocidad.

Por primera vez en muchos años (¿quizás en toda su historia?), el Mundial de Superbike tiene a dos de los mejores pilotos del mundo. Dos pilotos llamados a batallar durante casi 40 carreras por la supremacía de las motos de serie, lo cual redundará en beneficio del propio campeonato, que presenta un atractivo que había perdido en los últimos años por la desmedida superioridad de Rea sobre el resto.

A partir de aquí, habrá quien considere que el favorito al título en este 2019 sigue siendo Jonathan Rea (yo de momento así lo sigo pensando). De igual forma que habrá quien piense a raíz de lo visto hoy en Australia que Bautista logrará destronarle.

¿Quién ganará? El espectáculo. Evidentemente.

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