El día que… se disputó el primer Gran Premio de Japón

Hace casi 60 años que el Mundial de Velocidad viajó hasta Japón, para disputar en Suzuka su primer Gran Premio.

Juan Pedro de la Torre

Anderson y Perris en el primer Gran Premio de Japón.
Anderson y Perris en el primer Gran Premio de Japón.

“Ir a Japón en aquellos años era como viajar a Júpiter”, dijo en una ocasión Ángel Nieto. Y no le faltaba razón porque el país oriental era completamente diferente a lo que estaban acostumbrados a ver en Occidente. Si todavía hoy Japón nos resulta fascinante y nos sorprende, es fácil imaginar con qué ojos lo veían los pilotos occidentales que viajaron por primera vez a Suzuka en noviembre de 1963.

Por aquella época no era muy normal que el campeonato se adentrara hasta una parte tan avanzada del calendario. Al incluir Argentina ya se estaba prolongando bastante la actividad, pero cuando la FIM decidió ir a Japón se avanzó hasta unas fechas nada habituales, porque la carrera de 1963 se programó para el 10 de noviembre. Precisamente si a eso añadimos que el calendario de 1964 arrancó en Daytona ¡el 2 de febrero!, aquello dejó menos de tres meses de margen entre el final de una temporada y el comienzo de la siguiente. Honda protestó y se negó a correr en Estados Unidos en esa edición.

Regresemos a Japón. Con la irrupción de la industria japonesa en el Mundial en el inicio de la década, la inclusión de un Gran Premio allí era más que lógico. En 1963 las motos japonesas ganaban ya en todas las categorías salvo en 500, porque todavía no se lo había propuesto, así que el Gran Premio de Japón se convocó con todas las clases individuales, de 50 a 350 cc, salvo la “clase reina”.

Acostumbrados a competir en condiciones infames, el nuevo circuito de Suzuka, propiedad de Honda y diseñado por los arquitectos Sadao Shiozaki y John Hughenholz, que posteriormente también sería “el padre” de Zandvoort y el Jarama, parecía un entorno seguro. Era una pista de lo más variada, de 6.004 metros de longitud, que combinaba curvas de todo tipo y algunos tramos especialmente rápidos.

Luigi Taveri y la Honda 50.
Luigi Taveri y la Honda 50.

Otra consecuencia del lejano desplazamiento fue la reducida presencia de pilotos no japoneses en esta primera edición. Las parrillas de 50, 125 y 250 tuvieron una inscripción aceptable: 16 pilotos en la primera, 19 en la segunda y solo 13 en la tercera. Pero en la de 350 solo tuvo tres pilotos en pista: Redman, Yamashita y Taveri, los hombres de Honda, por lo que la carrera no fue puntuable para el campeonato, aunque sí se disputó, ofreciendo un deslucido espectáculo, lógicamente. Había una decena de pilotos más inscritos, cuatro o cinco mundialistas, y algunos pilotos de Indonesia y Japón, pero a la hora de la verdad no llegaron. Para el anecdotario del día, el ganador de esa carrera a tres fue Redman.

Todo en orden

Las otras categorías, afortunadamente, se disputaron con normalidad. En 50 ganó Luigi Taveri con la Honda por delante de Hugh Anderson, que se proclamaba así campeón, rematando la temporada con el doblete, ya que se había hecho con el título de 125 con anterioridad. Esta carrera sirvió de puesta de largo de un nuevo fabricante japonés, Tohatsu, que alineó tres monturas, aunque solo una, pilotada por Dave Simmonds (10º) llegaría a meta. Los responsables de Tohatsu anunciaron ambiciosos planes de futuro, como el desarrollo de una 125 con la intención de correr el Mundial en 1964 con el propio Simmonds, pero aquello quedó en agua de borrajas.

La de 125 fue una carrera sin mucha historia. Frank Perris humilló a los pilotos de Honda y se hizo con el triunfo, por delante de Jim Redman, y con Ernst Degner completando el podio. La verdad es que fue una jornada redonda para Suzuki, que colocó cuatro motos en las seis primeras posiciones. Después se acabaron las alegrías para la marca.

En 250 ganó Redman por un apretado margen de solo una décima sobre Fumio Ito, que ya ese año había colocado a la Yamaha en lo alto de la clasificación en Spa. Tarquinio Provini llegaba con opción de imponer su Morini a la Honda en la lucha por el título, pero una otitis contraída durante el vuelo le provocó muchas molestias y dolores, sufriendo un auténtico calvario durante la carrera para acabar finalmente cuarto, por detrás de Redman, Ito y Read, en el primer podio del británico con Yamaha. Así Redman sumaba una corona más en su palmarés, completando el doblete en 250 y 350.

Ernst Degner sufrió una terrible caída con la Suzuki RZ63.
Ernst Degner sufrió una terrible caída con la Suzuki RZ63.

Suzuki estrenaba en Suzuka su RZ63, su 250 de cuatro cilindros con motor cuatro en cuadro y admisión por válvula rotativa que era, en esencia, el resultado de unir dos motores de RT63, la campeona de 125. Puso en pista tres RZ63 en manos de Anderson, Perris y Degner, pero el alemán tuvo la desgracia de sufrir una caída en la primera vuelta en la curva anterior al paso del túnel. Degner tuvo la mala suerte de empaparse con la gasolina del depósito en la caída, y esta se prendió fuego por el rozamiento de la moto en el asfalto, provocándole unas terribles quemaduras. Aunque volvió a competir en 1964, Degner arrastró las secuelas de su accidente el resto de su vida, sometido al consumo frecuente de calmantes, lo que derivó con el paso del tiempo en problemas de salud y trastornos de orden psiquiátrico.

La curva donde sufrió el accidente quedó bautizada como Degner Curve, en recuerdo y homenaje al piloto alemán, que ya no volvió a rendir al mismo nivel, y después de la temporada 1965 se retiraría de la competición.

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Aspar, último ganador del Premio del Pilar de Zaragoza.

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